CRISIS DE RÉGIMEN, DEMOCRATIZAR EL PAÍS

CRISIS DE RÉGIMEN, DEMOCRATIZAR EL PAÍS

Por Jorge Perazzo

 

Está en crisis el régimen político actual, la democracia vigente es cuestionada.

 

Las instituciones más emblemáticas del Estado, el Parlamento y el poder judicial han sido secuestradas por mafias que fingen de partidos políticos. El Estado no representa a los peruanos que pagan sus impuestos, sudan día a día y lloran por la patria. No hay democracia real.

 

 

La reforma política, si logran aprobarse no cambian la esencia de la crisis de representación existente, solo la posterga. Las reformas maquillan la democracia electoral. Los secuestradores seguirán con el control del Congreso y del Poder Judicial.  Y se reciclarán.

 

 

Los electores, aun siendo unánime su indignación no tienen opción para recusar, censurar, librarse de los secuestradores. Quienes los votaron no pueden evitar sus desastres, blindajes y robos.

Los Padres de la patria pierden legitimidad pero no legalidad. No solo son inmunes, son inamovibles. Adquieren tal independencia y poder que se someten al mejor corruptor sin castigo, son inimputables. Son las reglas de una democracia electoral y representativa en crisis.

 

Sin democracia directa, el pueblo no será el soberano. La sociedad no puede controlar ni fiscalizar, ni recusar. La democracia es incompleta sin control social. Los electos (aun sin carrera política y con financiamiento de dudosa procedencia) se enquistan y son intocables.

 

El Estado y las instituciones que la conforman pertenecen a la nación, es sostenida por el pueblo trabajador limitado exclusivamente a votar, sin capacidad de organizarse como elector en frente único sea local y nacionalmente. No hay opción para controlar su voto y el mandato que otorga, ni fiscalizar alcaldes, gobernadores, congresistas o al Ejecutivo. No tiene capacidad de revocarlos,  convocar referéndums, aprobar políticas claves. Por eso la democracia no funciona para las mayorías. No asegura gobernabilidad eficaz.

 

Intentos esporádicos y limitados de democracia directa han abierto el camino. Los  gobiernos han sido siempre obstáculo para concretar justas demandas populares aprobadas masivamente. Las ocho horas, el voto de la mujer, devolución de fonavi, revocatorias de alcaldes. Todos estos intentos de conseguir la aceptación de demandas han sido fruto de una presión dramática y hasta sangrienta arrancada a la casta de elegidos  que con frecuencia las desoye, las niega y encima las castiga.

 

Es una constante de la democracia limitada que desgasta, desilusiona y cuesta vidas a la mayoría de la población.

 

Definitivamente la democracia actual no funciona. “cierre del Congreso” “No nos representan”, “que se vayan todos” es casi unánime pero no inmuta a los congresistas y hasta se burlan. “manzanas podridas”, “actos personales” son, para los electos, los 5 ex-presidentes presos o fugados asi como, los 6 ultimos Comandantes Generales de las FFAA con graves delitos probados y un poder judicial con mafias en su interior.

 

DEMOCRACIA DE PARTICIPACIÓN PLENA

 

Una democracia solo funciona con electores organizados en frentes únicos. Que sea contra-poder efectivo de Alcaldías, gobernaciones, Parlamento, Ejecutivo y sus instituciones básicas. La democracia directa no significa la supresión del parlamento ni la elegibilidad. Es el único seguro de que la voluntad popular se imponga y el pueblo sea soberano realmente.

 

Un Frente Único de ciudadanos es posible si hay voluntad de las organizaciones políticas que constatan la crisis actual del régimen. Cada militante debe ser promotor en cada rincón del país legitimando cada frente y articulándolos territorialmente hasta constituir una Asamblea Nacional del Pueblo con poder de revocatoria, censura, referéndum y decisiones de obligado cumplimiento que salvaguarden derechos democráticos y sociales.

 

No es solo ganar electores hoy, la gran tarea es organizar electores. Construir frentes únicos que convergan y sean contra poder real. No pueden los militantes de los partidos y movimientos electorales actuar como las Empresas capitalistas y Marcas empresariales que solo aspiran a ganar consumidores, seguidores, usuarios dependientes y subordinados pasivos. La función de la política es organizar ciudadanos conscientes, formarlos y empoderarlos como base de la democracia plena.

 

No es fácil ni rápido, pero si todas las fuerzas políticas así lo asumen se puede avanzar mucho en este periodo crispado por la desazón e indignación general. Del grito de FUERA TODOS y negación de las instituciones hay que pasar a organizar los COMITES CIUDADANOS, Comités de Electores como instancias democráticas de frente único.

 

La democracia actual permite solo permite Cabildos Abiertos como única opción. No son vinculantes sus decisiones, se realizan solo por presión, con convocatorias amañadas y bajo control burocrático. Es la herencia del control colonial. La organización de electores locales debe empoderarse y legitimarse para revocar, imputar, consultar en referendo políticas claves y/o cuestionar constantemente a Alcaldes y regidores.

 

Se trata de hacer Asambleas territoriales de ciudadanos activos y empoderarlos; que tengan el control democrático de lo que afecte su familia, su bienestar, su tranquilidad, su seguridad, su barrio, su cultura, su economía y el rumbo soberano de su patria. Articulados local y nacionalmente será expresión de democracia directa capaz de quitar la confianza a cualquier miembro electo que no lo merezca y disponer nuevas elecciones o referéndums. Tal y como sucede en un club de barrio o en la comunidad campesina o en un sindicato.

 

Una democracia así es socialista. Porque no hay socialismo sin democracia real. No hay democracia no-socialista, es absoluta ingenuidad.

1 Comment

  • Nicolas Aguilar Ibarra
    22 junio, 2019

    Bueno e importante el artículo. Hay que tener en cuenta que dentro de la crisis que se señala están también los partidos y organizaciones políticas y sindicales que no influyen precisamente dentro los movimientos sociales. Se requiere entonces también tomar en cuenta el análisis de toda la izquierda sobre su papel en la actual coyuntura política. Estamos incluido por supuesto.

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