EL PERU QUE EL NEOLIBERALISMO NOS ESTA DEJANDO

EL PERU QUE EL NEOLIBERALISMO NOS ESTA DEJANDO

Por: Héctor Béjar, Conferencia con motivo de la inauguracion de la Catedra Politica del Pueblo y del Curso que dicta el autor en www.catedrapolitica.com

 

Un niño o niña se suicida por día.

 

1300 puntos de venta comercializan drogas en Lima[1].

 

Entre 300 y 400 mil kilos de cocaína pura son exportados por año.

 

6000 teléfonos celulares son robados por día y vendidos en los mercados de cosas robadas que abundan en el centro y los barrios de Lima[2].

 

40% de los establecimientos escolares son inhabitables.

 

Un millón doscientos mil jóvenes son ninis o neet[3], jóvenes que no estudian ni trabajan, ni se encuentran en entrenamiento laboral.

 

Cada año se practican 371,000 abortos clandestinos en las peores condiciones de higiene, la mayor parte de adolescentes pobres[4]. Los carteles que anuncian la solución del “atraso menstrual” están pegados en postes, pisos y paredes de toda Lima, mientras las iglesias y grupos de fanáticos se oponen al aborto administrado profesionalmente y hacen campañas contra la educación sexual a la que han dado en llamar “ideología de género”. Decenas de miles de personas ingenuas e incautas caen bajo la dominación hipnótica de charlatanes y predicadores que dicen que hacen milagros o amenazan con el demonio.

 

Perú tuvo el último lugar en todas las categorías entre los 64 países que participaron en la prueba PISA (Programa para la evaluación internacional de estudiantes) de la OCDE, Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos 2013[5].. En el 2015 se ubicó en el puesto 64 de un total de 70 países.

 

La Evaluación Censal de Estudiantes ECE, aplicada por el ministerio de Educación en 2016, permitió establecer que más del 40% de niños y niñas que estudian primaria no comprenden lo que leen.

 

46% de niños y niñas de 6 a 35 meses padece de anemia, como promedio nacional, según la Encuesta Demográfica y de Salud Familiar, ENDES de 2017. En Puno, la anemia llega al 75.9%.

 

Entre enero y setiembre de 2014 los sicarios asesinaron a 288 personas en el Perú, una muerte por día. En su mayoría los sicarios son jóvenes entre los 14 y 25 años y matan por un pago promedio de 300 soles[6]. En los últimos años han empezado los asesinatos de los líderes sociales que se oponen al narcotráfico y la minería ilegal.

 

Miles de taxistas, mototaxistas, dueños de bodegas y pequeñas tiendas pagan cupos para no ser robados en Trujillo, Chiclayo, Piura y otras ciudades del norte.

 

Por lo menos un millón y medio de personas padecen alguna enfermedad mental[7] pero solo hay 750 psiquiatras para atender a 32 millones de peruanos y peruanas, es decir solo uno por cada cuarenta mil habitantes[8] y no hay psicólogos en los colegios. Una persona, generalmente niño o adolescente, se suicida al día, víctima de la depresión, sin encontrar salida a los abusos o el abandono que sufre, ignorado por una sociedad indiferente[9]  Campean la desnutrición y la malnutrición que se manifiestan en raquitismo, crecimiento retardado y obesidad.

 

Nada es nuestro, todo ha sido vendido. Empresas del estado, tierras, minas, bosques, suelo y subsuelo, autopistas. Las concesiones o asociaciones público privadas, que en realidad son ventas por décadas, cubren todo el territorio nacional, incluidas muchas áreas pobladas. Sobramos en nuestro propio país.

 

El Perú ha sido reducido a un país minusválido. Todo el trabajo de los gobiernos peruanos consiste en permitir que se extraiga minerales en bruto de su territorio y que se use la inversión de las décadas pasadas en plantas de energía para vender la energía producida con la inversión anterior. Todo el trabajo de los agroindustriales peruanos es producir delicatessen (paltas, mangos, tomates, espárragos, uvas) para los mercados europeos y norteamericanos pero los cultivos de alimentos han sido abandonados ante la ausencia de una política agraria.

Todo el trabajo de los microempresarios consiste en comprar y vender productos chinos. Nos alimentamos de trigo importado, de pollos ensamblados en nuestro país pero comprados en Estados Unidos. Nos vestimos con fibras sintéticas fabricadas en Norteamérica y Asia y hemos abandonado el algodón peruano, somos incapaces de tejer industrialmente las fibras de ovinos y camélidos peruanos y convertirla en ropa peruana. Hemos regresado a la etapa anterior a la revolución industrial y eso se nos presenta como modernización.

 

Los grupos y personalidades que emergen de este hervidero social forman un lumpen empresariado, una lumpen burguesía, una lumpen política y un lumpen periodismo, que participan de un sistema intrínsecamente e históricamente corrupto. Porque lo que estamos viendo en la gran función representada por los generales, presidentes, políticos y altos funcionarios presos o fugitivos por ser criminales o ladrones, no es sino el síntoma, la úlcera que revela la pudrición interior. La búsqueda desesperada por la subsistencia en los sectores populares o por el mantenimiento de un alto estándar de consumo en los sectores altos coexiste con el tráfico de armas, de drogas, de personas, especialmente niños, mujeres, trabajadores y migrantes.

Todo es objeto de compra y venta, casi todo ha sido cosificado para convertirse en objeto de transacción, incluyendo la inteligencia, el talento, las habilidades de todo tipo, los cuerpos de niños y mujeres víctimas de pedofilia y violaciones, la vida privada, la intimidad, la conciencia, todo es producto de mercado. Mientras se oculta el gran manejo del poder, la manipulación de las grandes decisiones, se exhibe la alcoba, lo íntimo. Es una censura a la inversa. Lo que debiera ser público y transparente se hace privado y oculto, lo que debiera ser privado se exhibe al morbo público.

 

El morbo popular es satisfecho en los programas políticos de los domingos en la noche que exhiben el escándalo pero ocultan sus causas. La televisión chorrea sangre en los noticiarios cotidianos.

 

Hay un problema de salud mental que se expresa en los crímenes horrendos y su utilización comercial por los medios, un problema que abarca a quienes cometen los crímenes y a quienes trafican con ellos y gozan mirando. Drogas prohibidas y penalizadas formalmente, son distribuidas de manera masiva y consumidas en forma creciente en escuelas, universidades, barrios pobres y balnearios ricos: mientras la cocaína activa a los ejecutivos, el crack distrae o anula a los marginados.

 

El Perú es un país de padres desertores e hijos abandonados, un país sin padres. El 7% de 32 millones de peruanos es decir 2 240 000 tienen más de sesenta años y cuando conmemoremos los doscientos años de la independencia serán cuatro millones que no tendrán ingresos ni lugar en la sociedad, pero no tenemos política pública destinada a los adultos mayores porque ellos son nadie a partir de los sesenta. Son discriminados en el empleo, ya no pueden abrir cuentas bancarias ni recibir créditos ni tener seguros o pólizas. Los ancianos compartirán las esquinas con los desocupados, los migrantes y los niños pidiendo cualquier cosa o haciendo cualquier cosa para subsistir.

En 2060 seremos 51 millones pero no tenemos políticas de distribución de la población ni acondicionamiento territorial para instalar poblados planificados. ¿Dónde se ubicará toda esa gente?

 

Solo hay 12 médicos por cada 10,000 habitantes y están concentrados en las ciudades, y en los sectores ricos, especialmente en Lima, mientras en los países de la OCDE a la que deseamos pertenecer hay 33 médicos por cada 10,000 habitantes[10].

 

Un país cuya población vive al día, un PBI que crece impulsado por los precios externos y no por la producción nacional, una destrucción sistemática del medio ambiente que alcanza al 4% del PBI según cifras del Banco Mundial; una “plebe” en formación…a no sabemos qué, una anomia generalizada y estructural que atraviesa verticalmente el sistema social, unos cuantos grupos económicos emergentes ligados en su mayoría a líneas de actividad sospechosas.

Un clima de malestar y protesta en la Amazonía y el sur andino que se expresa de vez en cuando en manifestaciones y huelgas que son estigmatizadas desde el sistema oficial, perseguidas y reprimidas de diversas formas, una Iglesia dividida por un neo fundamentalismo cavernario, mientras las sectas fanáticas de todo tipo avanzan entre los más pobres, lideradas por predicadores milagreros; un sistema de salud precario y un sistema educativo pobre y comercializado, eso es el Perú hoy.

Éxito de algunos, emergencia de otros, sacrificio de los más, segmentación social, fragmentación, exclusión, indiferencia generalizada, falta de conciencia o conciencia falsa de los fenómenos. Malestar latente, protesta eventual, indiferencia permanente de las mayorías ante la gran política que está contaminada por la corrupción, alienación generalizada. ¿Qué puede salir de todo esto?

 

[1]              Datos de Cedro.

[2]              Datos de OSIPTEL

[3]              «Not in employment, education or training». Datos de la Encuesta sobre la Transición de la Escuela al Trabajo (ETET 2012)

[4]              Cifras de la organización no gubernamental Manuela Ramos.

[5]              PISA, Programa para la Evaluación Internacional de Estudiantes de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico OCDE, que comprende los rubros de matemáticas, ciencias y comprensión lectora.

[6]              El Comercio, 28 setiembre 2014.

[7]              Vanessa Herrera, Jefa de Atención Integral de Desórdenes Mentales del Instituto Nacional de Salud Mental Honorio Delgado, 6 oct 2015. El más reciente Estudio Epidemiológico Metropolitano de Salud Mental en Lima y Callao, elaborado por el Instituto especializado de Salud Mental Honorio Delgado Hideyo Noguchi, arrojó una prevalencia actual de depresión mayor de 9,8%, con predominio del sexo femenino y en las personas por encima de los 75 años.

[8]              Declaraciones de Carlos Palomino Decano del Colegio Médico 6 oct. 2015. La OMS sugiere que debe haber un psiquiatra por cada mil personas.

[9]              Walter Castillo Martell, director del Instituto especializado de Salud Mental Honorio Delgado Hideyo Noguchi, explicó que las conductas suicidas están asociadas a la depresión y se forman desde la infancia. El suicidio es el desenlace fatal de un proceso que en la práctica es también una enfermedad. Algunas personas nacen con la disposición genética para ser depresivos y otros nacen más resistentes, “pero si en la infancia estas personas vulnerables sufren de abandono, descuido o poca atención, tendrán mayor predisposición a desarrollar una depresión mu-cho más severa”.

El psiquiatra Freddy Vásquez, presidente de la Sociedad Peruana de Prevención del Suicidio, señaló a los diarios que la mayoría de suicidas son varones. Sin embargo, alertó que, en los últimos 20 años, la autoeliminación ha crecido entre los adolescentes de 12 a 14 años, sobre todo en las mujeres.

“Se ha detectado que, en el 30% de esos casos, la violencia escolar, el ‘bullying’ presencial o el ‘ciberbullying’ (a través de Internet) están causando el incremento de los intentos de suici-dio. Esto se debe a la masificación de la quiebra de contactos en la familia, la ruptura de los matrimonios, el abandono de los padres en su rol hacia los hijos, la familia ausente, la violencia y otros problemas específicos”. Vásquez agregó que actualmente la Internet se ha convertido en una puerta abierta al reforzamiento de las conductas suicidas. “Hay ciertas páginas que les dicen a los chicos cómo suicidarse y qué métodos utilizar. Eso es muy riesgoso para la gente que está deprimida o pensando en autoeliminarse”, aseveró.

 

[10]             Cifras del MINSA, 2018.

 

1 Comment

  • Mario Enrique La Riva Málaga
    23 mayo, 2019

    Inspirador y motivador de nuevas lineas de reflexión. Pronto habrán más de buena fuente por cierto. El Perú merece y exige más.

Escribe un Comentario