Estadísticas tributarias en América Latina y el Covid-19

Estadísticas tributarias en América Latina y el Covid-19

Por German Alarco,  Economista, U. del Pacifico. 15 mayo, 2020.  Publicado en Diario Uno

 

La contraofensiva neolibe­ral está muy activa. Aún, cuan­do todavía no hemos superado la pandemia del Covid-19 están desesperados por retornar a la vieja normalidad. Quieren más ayuda estatal, sin mejorar la re­caudación tributaria e insistir en producir lo mismo de siempre. Efectivamente, la caída de la pro­ducción, del empleo, ingresos y de las condiciones de vida de la población han sido severas por lo que se requiere reactivar la econo­mía; sin embargo, hay que actuar con prudencia.

Las imágenes de las relajadas reaperturas parciales en Nueva York y en España no son una buena señal ya que una segunda oleada de la pandemia es posible. La precariedad de nuestro sistema de salud y nuestras características estructurales nos colocarían en una situación catastrófica en tér­minos de infectados y fallecidos.

MANIQUEISMO

 

Los argumentos que se esgri­men contra la posibilidad de me­jorar nuestra recaudación tributa­ria son maniqueos. Para ellos todo tipo de impuestos o mayor recau­dación son negativos; pero sí se requieren más subsidios. La lista comienza en que los diferentes ni­veles de gobierno son ineficientes al no poder ejercer el gasto que se les asigna presupuestalmente; le sigue la corrupción endémica; los abundantes ahorros fiscales y ahora nuestra capacidad de en­deudarnos.

Por otra parte, el BCRP y el go­bierno estarían procediendo mal al anunciar la duplicación de los fondos y garantías del programa Reactiva Perú. Todavía no se desem­bolsa el total del monto inicial de S/. 30,000 millones y ya se amplía. No se conoce el destino de esos re­cursos asignados por la banca con el mal precedente de que no se aplican criterios de priorización sectoriales, financieros y productivos. Tampoco las Mypes son prioridad. Ya es tiem­po de trabajar con mayor selectivi­dad y pensando en la diversificación productiva.

ENDEUDAMIENTO DESENFOCADO

 

Primero fue la colocación de bo­nos por US$ 3,000 millones que en términos financieros fue exitosa ya que las tasas de interés estuvieron entre 2.39% al 2026 y 2.78% al 2031. La semana pasada, mediante un de­creto de urgencia se autorizó una nueva emisión por US$ 4,000 millo­nes señalando que con estos fondos también se buscaría cubrir la reacti­vación económica y la atención del presupuesto público para el 2020. Grave error; el endeudamiento pú­blico externo de acuerdo a las prácti­cas internacionales se debe orientar hacia gasto de capital (inversiones) o a sustituir endeudamiento externo anterior de mayor costo; nunca para financiar el gasto corriente.

Al respecto, no se debe olvidar la amplia disponibilidad de depósi­tos del gobierno, incluido el Fondo de Estabilización Fiscal, en el BCRP. Al 30 de abril de 2020 este tuvo de­pósitos netos en el instituto emisor por S/. 62,035 millones (US$ 18,240 millones).

Asimismo, el pasado fin de se­mana la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI) reco­mendó a su directorio la aprobación de una petición del Perú para obte­ner una línea de crédito flexible por US$ 11,000 millones. ¿Cuándo se in­formó previamente a los peruanos? Efectivamente, es solo una línea de crédito que se utilizaría en caso de necesidad, pero tiene un costo.

LÓGICA DEL FMI

 

Tampoco nos debemos olvidar que el FMI tiene una lógica clara en el diagnóstico y recomendaciones de política cuando se producen proble­mas en la balanza de pagos en tér­minos de exigir la implantación de medidas de contracción del crédito interno, del gasto público; y de otras directas e indirectas por el lado de la oferta que en general son poco con­venientes. La preocupación del FMI por la elevada desigualdad corresponde a su área de estudios económicos, pero no a la dirección de operaciones que actúa conforme al recetario de la eco­nomía estándar.

Otro peligro para el mediano plazo. Ya hemos comentado anteriormente que los recursos de la primera emisión de bonos se deben destinar completamente a la mejora de la infraestructura y equipamiento del sector salud. Una red descentralizada de hospitales sería una buena inversión para avanzar en el cierre de brechas en esta área.

Por otra parte, se exagera nuestra capacidad de endeudamiento ya que la medición oficial de la deuda pública externa del Perú omite el registro de los pasivos en firme y contingentes a propó­sito de las asociaciones público privadas concertadas en las últimas décadas. En un informe al cierre de 2017 estas suma­ban US$ 39,280 millones equivalentes al 18.3% del PBI (Alarco y Salazar, 2019) que habría que agregar a la información oficial.

Por último, si bien las tasas inte­rés de colocación del primer tramo de los bonos fueron convenientemente reducidas, esto también reflejaría un escenario internacional deflacionario y recesivo para el mediano plazo, lo cual no sería positivo para los diferentes sec­tores productivos locales.


 

PERÚ EN LA COLA

 

La OCDE publicó la semana pasada el informe anual sobre recaudación tri­butaria en América Latina y el Caribe. La ventaja de dicho documento es que com­patibiliza toda la información interna­cional permitiendo comparaciones en­tre nuestras economías y los miembros de la OCDE. Por ejemplo, la información del MEF no es adecuada ya que triplica la recaudación al sumar los ingresos del gobierno nacional, regionales y locales, omitiendo descontar las transferencias de un nivel de gobierno a otro.

En el gráfico 1 se muestra que la pre­sión tributaria peruana es de 16.4% del PBI en 2018, frente al promedio regional de 23.1%. Nuestra brecha es de 6.7 pun­tos porcentuales del producto respecto del estándar regional. El gobierno pe­ruano debería recaudar adicionalmente cerca de US$ 15,000 millones anuales para ponerse a la par de nuestros veci­nos.

Estamos en la cola del continente y debajo de todos nuestros vecinos di­rectos. El más cercano es Colombia que tiene una recaudación tres puntos por­centuales por encima a la del Perú. Hasta Bolivia con un menor nivel de ingreso percápita muestra una re­caudación superior a la peruana de nueve puntos porcentuales del PBI. Solo le ganamos en recaudación res­pecto del producto a Paraguay, Re­pública Dominicana y Guatemala; y excepcionalmente ese año a Panamá y México.

LA PRESIÓN TRIBUTARIA

 

Es importante observar en el gráfico 2 los niveles de presión tri­butaria de los países miembros de la OCDE para 2018. El promedio de este grupo es de 34.3% del PBI, 11.2 puntos porcentuales por encima del promedio de América Latina y el Ca­ribe y de 17.9 puntos porcentuales respecto del Perú.

Los grupos de poder económico, mediático y los técnicos a su servicio deben entender con estas cifras que no solo se trata de mejorar la efi­ciencia en el gasto público, sino que se debe incrementar la recaudación tributaria para coadyuvar al cierre de todas las brechas de infraestructu­ra, sociales, justicia, seguridad, entre otras, que están a la vista.

Francia gobernada por Macron tiene los niveles de presión tributaria más altos de la OCDE. Alemania de Merkel no se queda atrás. Los gobier­nos conservadores de May y Johnson tuvieron una presión tributaria del 33.5% ligeramente por encima del promedio del grupo. Nuestras eco­nomías modelos de Corea del Sur y Noruega están en 28.4% y 39% del PBI respectivamente. La presión tri­butaria de los EE.UU. es 7.9 puntos porcentuales del PBI por encima de la peruana.

 

IMPUESTOS A LA RIQUEZA

 

En contra de lo que se señala lo­calmente, ya hay diversas experien­cias de impuestos a la riqueza y al patrimonio en América Latina. En la Argentina ya se viene aplicando un impuesto al patrimonio neto; tam­bién tienen tributos a las ganancias de capital y a las transferencias fi­nancieras y de propiedad; aunque no tienen impuestos a las herencias. En este momento estudian un impuesto a la riqueza neta.

En el caso de Brasil cuentan con impuestos a las herencias, a las transacciones y transferencias fi­nancieras y de la propiedad. No hay impuestos a la riqueza neta. Chile es otra economía que tiene impues­tos a las herencias y regalos entre personas. Colombia ya estableció un impuesto a la riqueza neta a la par que mantiene los tributos a las transacciones financieras y de pro­piedad. Ecuador aplica simultánea­mente impuestos a las herencias y a la riqueza neta. Uruguay, a dife­rencia del resto de las economías aplica impuestos a la riqueza neta corporativa y –muy pequeño– a las personas naturales.

EN LA OCDE

 

En el cuadro 1 se muestra cuá­les son las principales economías de la OCDE que tienen impuestos a las herencias (y regalos) y a la riqueza neta. En primer lugar, todas tienen impuestos a la propiedad inmobi­liaria (prediales) que pueden ser de mayor o menor importancia relati­va. Asimismo, pueden aplicar uno, los dos o ninguno de los impuestos mencionados. Las combinaciones son diversas respondiendo a las particularidades locales.

Al respecto, Austria, Repúbli­ca Checa, Israel y Suecia no los aplican. El grupo conformado por Alemania, Corea del Sur, EE.UU., Ja­pón, Países Bajos y Reino Unido re­caudan solo impuestos a las heren­cias. Solo como referencia EE.UU. recaudó en US$ 28,118 millones y Reino Unido 4,800 millones de Libras Esterlinas en 2017. Aplican ambos impuestos Bélgica, Canadá, España, Francia, Grecia, Luxembur­go y Suiza. Noruega recauda princi­palmente el impuesto a la riqueza neta.

Es imprescindible qué con base a la teoría, evidencia internacional y el estudio de nuestra realidad se logre alcanzar el nivel de recauda­ción y justicia fiscal necesaria para las actuales y futuras circunstan­cias. Hay que crear un nuevo con­senso en la sociedad sobre estos im­puestos; actuar con rigor, pero sin precipitaciones que los vayan a afec­tar. Por mientras hemos sugerido una contribución extraordinaria de solidaridad con base a la renta neta imponible de 2019 para personas naturales y jurídicas por encima de determinados umbrales.

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