LA INTERNACIONAL NEGRA

LA INTERNACIONAL NEGRA

Héctor Béjar

El mundo padeció la ola neoliberal desde que Margaret Thatcher logró ser la primera ministra del Reino Unido y Ronald Reagan llegó a ser presidente de los Estados Unidos allá por los ochenta del siglo pasado. La hermosa palabra libertad fue usada entonces para justificar el llamado libre mercado, que no es otra cosa que la piscina donde los tiburones se comen a las sardinas. Miles de ingenuos o faltos de información, angustiados por la inflación y el desabastecimiento, acosados por el terrorismo, como en el Perú, votaron por la peor opción: ese tipo de libertad que tuvo sus líderes corruptos como Fujimori, Menem y Salinas de Gortari. Pasaron de Guatemala a Guatepeor y ahora que, muchos años después, descubrieron la trampa, no cesan de lamentarse y arrepentirse.

 

Pero cuando el llamado neoliberalismo perdió legitimidad, la reacción internacional está recurriendo a una nueva línea de engaño y retirada: el fanatismo religioso en los países pobres y el viejo nacionalismo colonial en los países ricos.

 

Esta nueva ola reaccionaria asola el mundo. Es una suerte de neofascismo al que los comentaristas occidentales llaman “populismo” o “nacionalismo europeo” para ocultar sus verdaderas características antipopulares.

 

Esa nueva (en realidad viejísima por sus creencias conservadoras) tendencia, se extiende hoy por todo el mundo, incluyendo América latina y, desde luego, el Perú.

 

Donald Trump es la cabeza de esa red, pero él no está solo. Lo financian la Asociación Nacional del Rifle, traficantes de las armas con que los psicópatas matan a la gente indefensa en las escuelas y mercados de los Estados Unidos; y los multimillonarios hermanos Koch, la tercera fortuna de ese norte revuelto y brutal.

 

A su vez, los Koch financian a la red de ultraderecha en Europa. Son los que colaboraron con los nazis y estarían dispuestos a hacerlo de nuevo si se presenta la ocasión: Alternativa para Alemania; Partido de la Libertad, de Austria; Nuestra Eslovaquia, con Marian Kotleba; Fidesz de Hungría con Víctor Orban; Derecho y Justicia, PIS, de Polonia, con Jaroslav Kaczynski; Verdaderos Finlandeses; Partido del Progreso PRP, de Noruega; Partido Popular Danés DF; UKIP de Gran Bretaña, con su líder Diane James; PVV, Partido para la Libertad, de Holanda, con su líder Geert Wilders; Movimiento Cinco Estrellas, Italia.

 

Y en América latina, Jair Bolsonaro, que ha logrado llegar al poder político en el país más importante de Sudamérica. Al cual no tiene ningún problema en unirse Duque, el presidente de Colombia, el país donde sigue reinando la rancia oligarquía que viene cometiendo crímenes desde los comienzos del siglo XIX.

 

Esta internacional ha avanzado algo, electoralmente, en los recientes comicios para elegir al nuevo Parlamento europeo. Pero no lo que suponía podía ganar. Sus resultados han sido magros. En las nuevas elecciones de todos los países de Europa realizadas en la última semana de mayo, han adelantado los Verdes, una nueva tendencia ecológica, defensora del ambiente y por tanto opositora de los envenenadores del agua y del aire a los que representa la derecha neofascista.

 

Y por otro lado, el masivo movimiento de los chalecos amarillos, con sus manifestaciones semanales de protesta, pone en apuros a neoliberales y neofascistas en Francia. Mientras la conservadora señora Theresa May se ha visto obligada a renunciar a ser primera ministra en Gran Bretaña.

 

¿Tiene todo esto que ver con el Perú? Sí, desde luego. Porque Europa y los Estados Unidos son sede de las empresas que saquean nuestro país, los países que nos tienen con las manos atadas a través del Fondo Monetario Internacional. Los Estados Unidos son los que gobiernan nuestra política exterior. Las empresas norteamericanas, inglesas y europeas en general dictan los criterios y normas que nuestros políticos siguen sin chistar.

 

Por eso cualquier problema que tengan tiene relación con nuestra vida diaria.

 

Y el mundo muestra que esta red anacrónica debe enfrentarse a protestas populares en todas partes; a la vez que, constantemente, resurgen gobiernos que no están dispuestos a seguir sus directivas. Es el caso de México, donde el gobierno de Manuel López Obrador hace un contrapeso al de Bolsonaro en Brasil.

 

El presente es de lucha de tendencias. Lucha de poderes económicos y lucha de ideas.

 

 

Disfrute de esta presentación de Los Pasteles, grupo uruguayo que se presento en Enero en el Carnaval con su obra dedicada a desnudar el neoliberalismo. El cuplé del Neoliberalismo: una estupenda clase de historia de Metele que son Pasteles.

1 Comment

  • Jorge Zamora
    29 mayo, 2019

    Se reconoce el esfuerzo de los que escriben este articulo sobre el Neoliberalismo, por querer describir las causas de rondo (que no se explication claramente) de como este se inicio en algunos paises de Latinoamerica y el Mundo desserts mediados de los 70 y comienzos de los 80, en el Peru y otros del continente, que fue el “terrorismo”una de las causas como ustedes dicen lo dudo. Lo crticable de date articulo es que no da unas ideas claras del porque surgio y se , en mucho paises del continents, en algunos como pruebas de laboratorio para despise implementarlos en otras partes del mundo. La pregunta que no. se responde o explica en este articulo es; Que es el Neoliberalismo? Es un modelo económico que hace que el estado moderno pierda cada vez más su papel o rol protector sobre el desarrollo de la economía y de los efectos que esta tiene en el mercado y en el campo social, económico y político de los pueblos y los paises. También el Neoliberalismo hace que el estado disminuya su tamaño considerablemente desligándose de todas sus responsabilidades tradicionales o de otrora, otorgando en forma desmesurada al interés privado la libertad de movimiento económico, social y político, que dentro de un estado fuerte, democrático y soberano, no lo podría tener. Permitiendo además, la toma de control y el manejo por parte de privados, lo que el estado ya no desea hacerse cargo. Ejemplo de esto en el Peru es la venta y el remate de empresas públicas al sector privado. Es evidente que esta definición que mencionó líneas arriba no es completa, en la medida que que el Neoliberalismo en los últimos años cambia un poco su fachada y la forma como está se presenta en nuestros países, para seguir engañando a la población con recetas y salidas a la crisis económica y política del sistema capitalista dependiente y deformado que es imperante, en nuestras sociedades. Nuevos rasgos y elementos sociales, económicos y políticos se van agregando a los ya conocidos tradicionalmente del Neoliberalismo.

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