LA IZQUIERDA ANTE LA CRISIS POLÍTICA

LA IZQUIERDA ANTE LA CRISIS POLÍTICA

Por Jorge Perazzo

Congresistas de Fuerza Popular y el Apra lograron blindar, sin mayor esfuerzo, a sus aliados corruptos. Todos los imputados y presuntos delincuentes siguen manejando las principales instituciones del país. 20 parlamentarios de izquierda no pudieron siquiera convocar a un mitin público o marcha nacional para detener, presionar, siquiera responder a tamaña afrenta a la dignidad nacional.

 

Dejaron el papel a colectivos de derechos humanos, a jóvenes contestatarios y a círculos anti-fujimoristas cuyas convocatorias fueron  de más a menos en ausencia de una estrategia o acción unificada de las fuerzas políticas que nacieron como izquierda.

 

Hoy los fujimoristas y apristas han logrado acrecentar su presencia política en las máximas instituciones del país y en los medios a pesar del sentimiento popular en contra. Han logrado incluso sumar adeptos del grupo Kuchynski y Acuña que no es extraño dada la consanguiniedad delictiva entre ellos y su apego ideológico a Confiep y a sus intereses. Por ultimo quieren neutralizar judicialmente a Alduviri y Cerrón nada menos que líderes regionales reconocidos. Toda una contra-ofensiva.

 

El Frente Amplio y Nuevo Perú con representación parlamentaria pueden enfrentar esta ofensiva de cara a las masas que ya están hartos de tanta sinvergüencería política impune. Ni un aviso periodístico a toda página ha podido ofrecer algún partido parlamentario para hacerse eco del clamor de cientos de colectivos.

 

“QUE SE VAYAN TODOS” no se va a aprobar. No será aprobada. ¿Después qué? Nada garantiza que Vizcarra vaya más allá y hasta quizá negocie. La correlación política legal está a favor del fujimorismo cada día que pasa. Vizcarra tiene aprobación popular que la maneja desde el balcón. Saca en cara las encuestas en cada discurso solo para estabilizar su imagen ante el pueblo, no para movilizarlo.

 

Hay ausencia de una estrategia unitaria de la izquierda que puede agravarse ahora que la mirada de los partidos parlamentarios se centran en las elecciones próximas y tanto el Frente Amplio, Nuevo Perú y otros se concentran en el marketing político: ganar inscripción, adeptos, seguidores, electores y mantener su presencia política parlamentaria en el siguiente periodo.

 

No tienen pretexto los partidos y parlamentarios para realizar una convocatoria a la movilización popular por una iniciativa ciudadana con un  proyecto de reformas que centralice las protestas con puntos básicos de reforma constitucional que legitime derechos conculcados o amenazados. No valen pretextos de tiempo para llenado de planillones y el costo que ello significa.

 

El descontento masivo es una ilusión de cambio que ha sido canalizada por Vizcarra planteando los 6 puntos de reformas políticas aprobadas parcialmente por el fujimorismo. Paralelamente blindaron a Chavarry, protegieron a Becerril, exculparon a mafiosos del ex CNM y copar el Congreso. Paralelamente Vizcarra, casi soterradamente, aprueba el Plan de competitividad para satisfacer a la Confiep.

 

Todo sigue igual y nueva ola de movilizaciones se anuncia. El vacío de la izquierda unida puede estimular que se cuelguen al desencanto nuevos políticos neoliberales pero blandos y con mejor moral burguesa. Ya el partido morado estuvo en movilizaciones anteriores y no con pocos adeptos.

 

Los parlamentarios y partidos tienen la responsabilidad de lanzar una iniciativa ciudadana como proyecto de ley que firmen los ciudadanos. Debe sintetizar las principales propuestas lanzadas por colectivos. Ello sería el eje de acción política para el bien común con propuestas concretas, sencillas y básicas que lo pueda asumir cada ciudadano firmando en un proceso de combinación de lucha de calles y lucha legal.

 

No pueden los parlamentarios y sus partidos contemplar la espontaneidad y dejar que nuevos outsiders capitalicen la protesta como sucedió en la primera gran corrupción moderna del fujimorismo de los 90 a la que Toledo se montó. El reflujo de la izquierda en ese entonces no es ahora una razón valedera.

 

Por lo demás no es nuevo proponer referéndum o proyectos de iniciativa popular. Decenas de iniciativas espontaneas se ven en las redes pero ninguna ha culminado con éxito como era de prever. Hasta los Colegios Profesionales hicieron la tentativa.

 

Esta iniciativa debe ser impulsada desde los partidos de izquierda y del grupo parlamentario poniendo toda su fuerza táctica en ello quizá en su última acción parlamentaria pero que sería la más importante acción política de los electos que usan su investidura para dejar una huella indiscutible acorde a su convicción democrática y popular.

 

Hoy una fuerza parlamentaria de 20 congresistas no tiene excusa para que elos mismos y los partidos que representan hagan un esfuerzo unitario sin renunciar a sus pretensiones electorales ni perfil propio.

Más aun, la movilización y firma individual de una iniciativa ciudadana o un proyecto de ley de reformas políticas serias da sentido a la lucha electoral, le da contenido y compromete a los electos ante sus electores. La campaña de cada organización política y de cada nuevo candidato se refuerza y fortalece su perfil cuanto más y mejor llegue a la ciudadanía con esta bandera unitaria de reforma y consiga las firmas necesarias para la lucha legal. Son nuestras primarias, autónomas que mueven conciencia, provoca reflexión y nuevas ideas.

Tiene mucho más perspectiva que cualquier acción electoral simple. Acompaña la consigna correcta “que se vayan todos” con el positivo: “Reformas democráticas del pueblo”. Recordar que toda transición se construye de abajo hacia arriba, desde los barrios y los pueblos.

Solo una acción mayoritaria de congresistas y sus partidos de izquierda pueden cambiar la agenda política centrada hoy exclusivamente en la lucha burocrática-legal Congreso-Ejecutivo que pretende colocar al pueblo como árbitro pasivo, expectante sin opción a tomar sus propias decisiones.

¿Como construir una acción colectiva unitaria cuando hay desencuentros estructurales entre pueblo organizado pero fragmentado con varios partidos de izquierda en competencia electoral y prestigiosos intelectuales individualmente activos? Solamente con voluntad política de todos y cada uno de los congresistas de izquierda para que convoquen públicamente a una cumbre de proyectistas orgánicos y no orgánicos y desarrollar su validación pública en cada instancia social para finalmente confluir organizativamente para la acción.

Es fácil presagiar las consecuencias de no hacerlo.

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