SEGURIDAD ALIMENTARIA, RETO INMEDIATO

SEGURIDAD ALIMENTARIA, RETO INMEDIATO

Por Jorge Perazzo

Entrevistada por tv una migrante de retorno dijo “o muero en casa de hambre sin esperanza o intento desafiar el virus y llegar a mi pueblo donde puedo comer”. Miles huyen de Lima a sus terruños desafiando las restricciones sencillamente porque no podrán comer sino trabajan. Una señal clara de que Lima dejo de ser esperanza… #quedateencasa lo entendieron en sentido literal: esta no es su casa ni quieren que sea.

La “modernidad” de las ciudades no lo protege; un bichito ha detenido en seco la maquinaria de producción y servicios y cada poblador ha perdido trabajo, alimentos y educación a sus hijos dejando inmune la riqueza acumulada de los patrones. “Las ciudades grandes no tienen futuro, al menos en lo inmediato” Quedarse es un “mal mayor” parece decir cada migrante decidiendo su retorno con certeza. No hay seguridad alimentaria ni alimentaria
 
Lima como megaciudad ya era insegura pre-virus con alimentos caros, empleo precario y parcial obligados a mantener subalimentada a la familia. La pandemia multiplica estos males y hace letal su estadía migrando a sus pueblos de origen evitando la muerte segura y en desamparo. Mas de 100 mil es la cifra ultima.
 
La descentralización no ha funcionado, la concentración sí. El centro de inversión son las “grandes obras” que han generado corrupción y más endeudamiento. Las ciudades menores, en cambio, siguen a su suerte, desconectadas entre si con su población que supervive gracias a su acceso a la producción de alimentos y a la reciprocidad interfamiliar que aún subsiste de la tradición comunal. Lima no produce nada, sino tienes dinero no comes y la individualidad, a la inversa del campo, es predominante y acentuada con el confinamiento obligado.
 
El pais es inseguro en lo sanitario pero sobre todo en lo alimentario. Dependemos de alimentos importados dudosamente esenciales, poco nutritivos y mayormente transgénicos como azúcar, trigo, maíz y soya y exportamos otros alimentos como espárragos, paltas, uva o alcachofas de poco uso nacional producidos al gusto internacional. Cada crisis pone en evidencia la vulnerabilidad de la política importadora de alimentos poco útil que drena divisas y de la opción agroexportación que depende de tecnología externa. Se estima en 30% mínimo menos agroexportación (Adex Gestión 5Marzo2020) que deja en el aire a miles de dependientes principalmente mujeres costeñas y parceleros reclutados.
 
La industria alimentaria global no está organizada para alimentar a los hambrientos, está organizada para generar beneficios para el agronegocio corporativo.
 
La realidad nos obliga a poner la mirada en nuestra propia tierra y perseguir el auto sostenimiento alimentario posible como prioridad y la protección de nuestras tierras de la dependencia de semillas, insecticidas y fertilizantes de transnacionales que degradan el suelo. Es un saludable imperativo ambiental, pero sobre todo clave para la seguridad alimentaria nacional.
 
Revertir la orientación presupuestal en dirección contraria es por tanto solo el comienzo de la transformación nacional.
 
Es imposible gastar en supervias urbanas que no resuelven el caos del transporte ni permitir que Palacio controle el 70% del presupuesto nacional (La Republica 2019/09/01/) en gasto corriente y en “grandes obras” (alianzas P-P) que han sido fuente de corrupción y endeudamiento público creciente (este año gastaremos alrededor del 20% del presupuesto nacional para servicio de deuda).
 
Trastocar todas las políticas publicas se reclama ahora mas urgente y prioritario que antes. La protesta y reclamos de millones de campesinos contra el Estado que le da espaldas no han sido escuchados. Hoy sus reivindicaciones toman más sentido y actualidad para todos, incluso las familias que retornan por miles.
 
Los agricultores familiares, parceleros y población de los municipios distritales perciben más que nadie los daños estructurales que el virus ha rebelado. De lograr su organización e interrelación efectiva serán actores muy dinámicos del cambio y un contrapeso efectivo frente a conservadores urbanos de mucho poder cuyos privilegios que le brinda la “modernidad” lo defenderán hasta con las uñas.

 

Si algo ayuda esta crisis es entender que se debe poner de cabeza todo, revertir la mentalidad urbano-centrista predominante.

VEA EL TRIELER DEL DOCUMENTAL PROXIMO A ESTRENARSE LAS LUCHAS CAMPESINAS POR EL BUEN VIVIR

 
La Vuelta al Campo, Luchas campesinas por el buen vivir, Estreno 2020
 
En un contexto neoliberal marcado por la pobreza y la exclusión, la redistribución de tierras junto con la producción de alimentos forman parte de la vuelta al campo. Los campesinos que fueron desalojados por el avance de la frontera agropecuaria vuelven a la ruralidad construyendo una alternativa frente a tanta desigualdad.
 
El largometraje «LA VUELTA AL CAMPO, luchas campesinas por el buen vivir» es el quinto documental dirigido por Juan Pablo Lepore. Fue seleccionado para competir en el WIP 2018 (Work In Progress) del 51° FICVIÑA Festival Internacional de Cine de Viña del Mar. En 2019 fue selección oficial para el Santiago Festival Internacional de Cine SANFIC 15.

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