Voy a Votar por la Lista… esa, … ¿Cómo se llama?

Voy a Votar por la Lista… esa, … ¿Cómo se llama?

Por: Adolfo Granadino F.

Hoy los electores están igual como en épocas pasadas porque las consignas, los lemas, las lecturas en sus pancartas, de los candidatos y sus partidos políticos no estaban ni están dirigidas a exponer sus ofertas ni lo principal de su pensamiento político. Ya en 1945, testimonian los cronistas, que, en esa campaña electoral, el principal lema era: “Si quieres comer bastante vota por Bustamante”. Luego en 1956 el lema fue: “Prado presidente así lo quiere la gente”.

 

En las campañas siguientes se lucieron estos contenidos: ¡Adelante!, “El APRA es el camino”, “El Futuro diferente”, “Honradez, tecnología y Trabajo”, “Más Trabajo”, “El cambio responsable” y así por el estilo.

Los candidatos al Congreso eran y son la barra brava en las campañas y el que mejor la hacía o la hace es quien tiene más recursos financieros propios o de otro origen. Pero nadie o pocos, aluden temas concretos que los electores esperan; es decir, que tengan relación directa con los graves problemas del país.

La lamentablemente vigente constitución fujimorista, ha sido el útero de la corrupción actual, la abortó de a pocos pero con constancia de calculadores políticos delincuentes. Se debía reducir al Estado a su mínima expresión y permitir que los entonces “Gobernantes” de los 90 en alianza estratégica con los grupos de poder económico se apoderen de la Fiscalía, el Poder Judicial, el Tribunal Constitucional y así seleccionar a los jueces y fiscales para que los juicios nunca los gane el pueblo.

Se facilitó el ingreso de postulante a la PNP para lograr la policía y mandos que hoy tenemos. Y, el Estado con todas sus dependencias y empresas públicas, se conviertan mediante el avisaje, en los principales proveedores de la prensa nacional concentrada, facilitando también la alienación cultural y política.

Hace 20 años nos dijeron que el Estado no debería entrometerse en las actividades económica, porque ese era un asunto propio de las empresas privadas. El Estado, repetían incansablemente, su atención prioritaria es la educación y la salud…, miren como estamos. Y la Educación y la Salud también siguen privatizándose.

Acudir o Visitar o Requerir una atención en una sala de emergencia de cualquier hospital del Estado o de Essalud, causa la impresión de que hubiera sucedido una catástrofe en el país. Todo está saturado, los pacientes muriéndose en una silla por los pasadizos, los médicos atendiendo a los que puede y los Guachimanes, preocupados por la trifulca de enfermos que demandan atención inmediata. A esto hay que agregarle que la desnutrición infantil y la anemia crónica siguen inconteniblemente afectando a los más vulnerables del país.

El gasto público en Educación continua siendo precario. Para el año (2016) equivalía al 3.85% del PBI, lo que nos ubica, hasta hoy, al final de la lista de los países que más invierten en dicho sector en la región. Estamos lejos de Bolivia, Ecuador y Venezuela. Más lejos aún de Argentina, Colombia y Chile.

Esto sí parece un cálculo político para favorecer los negocios privados, como se nota en las campañas electorales, el apoyo de conocidas universidades privadas a sus candidatos. Estas “universidades-empresas” son posibles en el Perú a partir del DL 882 (Ley de Promoción de la Inversión en la Educación) que dio Fujimori en 1996.

¿A quién apoya la Universidad San Martín de Porras? ¿al Apra?, ¿A quién apoya la Universidad César Vallejo? ¿a APP? ¿A quién apoya la llamada Universidad TELESUP? ¿A Podemos? ¿A quién apoya la Universidad Alas Peruanas? ¿Al fujimorismo? ¿También sirven estas para el lavado de activos? Observe usted.

De todos los peruanos y peruanas que trabajan, el 74% lo realizan en centros de trabajo informales y por lo tanto son trabajadores sin derechos laborales y, un 47% son subempleados. Pero es el 41% de los trabajadores que tienen un salario por debajo del mínimo vital – SMV. Sólo el 12% son trabajadores con derechos (Dominical, horario legal, vacaciones, CTS, gratificaciones, etc.) Esta es la causa también de la precariedad del movimiento sindical.

Estos indicadores reflejan los “beneficios” del modelo económico que no es otra cosa que el recetario de como entregar en camionadas los recursos naturales, privatización de las empresas públicas, derribar las barreras arancelarias para que invadan al país con productos extranjeros, precarizar la industria nacional, concentrar las tierras agrícolas a los grupos de poder, llenar a los principales Ministerios de lobistas que facilitan el saqueo, evitar la supervisión real del Estado en el transporte ferroviario y marítimo.
Facilitar la corrupción, generar terror a la ciudadanía facilitando la delincuencia, corromper al poder judicial, a la policía, al congreso, a los partidos y demoler a los políticos que opinen diferente. Al menos hoy, algo se está haciendo.

Como se ve, sin disparar un tiro nos han ganado al pueblo la guerra…el botín es suculento.

Los candidatos que intenten realizar una especie de “Resonancia Magnética” a este modelo económico, de manera directa, en esta campaña electoral, esos, seguramente son los candidatos del pueblo, pero son poquísimos. Los que se dedican sólo a insultar y sacar trapitos íntimos al Sol, sus propósitos son subalternos, distraer a la opinión pública y así esconder los verdaderos temas del debate.
Se nota que hay candidatos que están, no para pretender ganar, sino para hacer carga montón a quienes se atrevan a cuestionar el modelo.

Los grupos de poder, la Confiep, La Banca, Dionisio Romero ¿Andarán con sus “loncheras” correteando a sus candidatos? No lo duden, siempre ha sido así.

Y, nosotros…vaya usted a saber por quién votar.

Enero 2020

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