1 DE SETIEMBRE DE 1925: FIN DEL HOLOCAUSTO DE LA PROVINCIA DE TARATA

1 DE SETIEMBRE DE 1925: FIN DEL HOLOCAUSTO DE LA PROVINCIA DE TARATA

Abel Fernando Sotelo Calderón.

 

La liberación de la provincia altoandina de Tarata, luego de 45 años de resistencia por parte de la población, se consuma en términos legales, como efecto del Fallo Arbitral del 4 de marzo de 1925 expedido por el presidente de los Estados Unidos Calvin Coolidge, quien a decir de Jorge Basadre -y del alegato brillante del abogado e historiador de la Universidad de San Marcos, Raúl Porras Barrenechea: “ordenaba que volviera inmediatamente al Perú la provincia de Tarata que fue indebidamente ocupada por Chile, al considerarla como parte de la de Tacna”.

 

Esto es: Tarata fue ilegalmente ocupada por la oligarquía chilena. No solo eso: el sur de la provincia de Chucuito (Puno) que fue ocupada de facto por Chile, también corrió la misma suerte: fue devuelta al Perú.

 

En felación a Tacna, la invasión de Tarata, fue sangriento: los allanamientos, torturas y desapariciones fueron un lugar común. Las víctimas, en su mayoría, tuvieron un sello popular y étnico: fueron los campesinos quienes ofrendaron sus vidas y resistieron al invasor. Solo ellos.

 

Los hacendados del lugar -desde 1880 hasta 1925-: Eleodoro Vega y Ernesto Luque, se replegaron a la zona de “Tarata Libre”: esto es Candarave, en la que también poseían tierras. Vega y Luque representaban al grupo propietarios de las tierras en la denominada “Tarata Libre”, conformando así una fracción de la élite dominante local, lo que les permitió acceder al poder político, y de esa manera manejar los destinos de la provincia. Para ellos la invasión no afectó sus intereses. Ser propietario de tierras y haciendas equivalía a ostentar poder político. Ambos representaron a “Tarata Libre” en el Congreso Regional del Sur: 1919-1929.

 

El 1 de setiembre de 1925, fue un día verdaderamente emotivo y patriótico para lo tarateños, puesto que se puso fin a la ocupación ilegal de Chile sobre la provincia de Tarata que incluía los poblados de Tarucachi, Estique Pueblo y Estique Pampa.

 

Los sacrificios de los tarateños por la “patria invisible” fue una constante. Sus deseos de liberación se vieron consumadas.

 

¿Luego de su liberación qué ocurrió con la provincia de Tarata? Las estructuras económicas-sociales volvieron a la “normalidad”: los hacendados se reacomodaron.

 

Eleodoro Vega, Ernesto Luque, Anselma Pomareda (hacienda Totora), Mariano Ugarte (hacienda Camilaca), siguieron ostentando y usurpando grandes tierras y manejando el poder político en la zona. Y los campesinos que habían resistido al invasor, regresaron a las haciendas y a sus comunidades.

 

El semi-feudalismo siguió su curso, hasta que apareció, en 1968, un personaje que puso fin a esa sociedad latifundista: Juan Velasco Alvarado.
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