Dos ideas para una asamblea constituyente

Dos ideas para una asamblea constituyente

Doce 脕ngulos

 

Luis M. S谩nchez

 

Alguna posibilidad tiene todav铆a Sagasti de alejarse de la intrascendencia. La atm贸sfera de insidia, que en Lima lo contamina todo, lo empuja por ahora a cometer el mismo error de su predecesor: oponerse a las iniciativas del Congreso, en vez de concertar con este los cambios que al pa铆s le hacen falta.

 

As铆 hace con la ley de retiro de fondos de la ONP, y con el problema de la Constituci贸n. Cambiar la Constituci贸n a Sagasti le parece primero no prioritario, despu茅s le parece favorable pero no da ning煤n paso para avanzar en esa direcci贸n.

 

Hay que recordar que el cambio de Constituci贸n ya se decidi贸 en diciembre del 2001 con la ley 27600. Esa ley encarga a la Comisi贸n de Constituci贸n del Congreso 鈥減roponer un proyecto de reforma total de la Constituci贸n, tomando en cuenta la Constituci贸n hist贸rica del Per煤 y en particular el texto de la Constituci贸n de 1979鈥. Tras su aprobaci贸n el proyecto ser谩 sometido a refer茅ndum, y de aprobarse 鈥渜uedar谩 abrogada la Constituci贸n de 1993.鈥

 

La Comisi贸n presidida por Henry Pease cumpli贸 con creces el encargo, con numerosos eventos acad茅micos, f贸rums, y conversatorios a nivel nacional. El proyecto fue aprobado el 2003 en primera votaci贸n, pero el gobierno de Toledo lo dej贸 colgando, y los siguientes se olvidaron del asunto.

驴De haberse finalmente aprobado se habr铆a librado el pa铆s de la corrupci贸n en serie que sobrevino? Muy posiblemente. Se habr铆a eliminado la cl谩usula infame de los contratos-ley, la prohibici贸n de que el Estado act煤e empresarialmente, la privatizaci贸n de la salud, educaci贸n, seguridad social y etc茅teras, que han sido el caldo de cultivo para que los privados asalten lo p煤blico.

 

Hoy volvemos al inicio. Sagasti tiene la oportunidad de crear las condiciones institucionales para sanear la rep煤blica, o administrar orondo el declive. Eso pasa por afrontar el reto de la nueva constituci贸n. El camino m谩s pr谩ctico para ello, seg煤n creemos, es retomar el mandato de la ley 27600.

Ser铆a insuficiente que el proyecto del 2003 pase directamente a refer茅ndum, en cambio, puede ser la base de una Asamblea Constituyente. Para ello solo hace falta que el Ejecutivo plantee un proyecto de ley de convocatoria, o que el Congreso lo haga por iniciativa propia.

 

Lo importantes es que la nueva Constituci贸n sea el acuerdo de las mayor铆as nacionales y no un pacto de inversionistas privados. Por ello la Asamblea no puede estar formada solo por los partidos pol铆ticos. Hay que abrir la cancha, dice Carlos Tapia – flamante adquisici贸n del gobernante partido morado- para que entren colegios profesionales, universidades.

 

M谩s bien hay que replantear la cancha. La democracia peruana debe dejar de ser una democracia de partidos y perfilarse como una democracia de organizaciones, de gremios, de comunidades, de regiones; no solo de individuos.

 

La Asamblea Constituyente debe integrarse, en primer lugar, por los representantes de los sectores productivos: trabajadores del campo y la ciudad, emprendedores de todos los tama帽os, agricultores, empresarios e inversionistas nacionales. Despu茅s, por las comunidades multiculturales. Solo despu茅s por los partidos e intelectuales. Eso facilitar谩 que la Constituci贸n no sea escol谩stica, que no pierda contacto con la vida.

 

 

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