¡FELIZ NAVIDAD!…Y CON EL LLANTO POR NUESTROS MUERTOS

¡FELIZ NAVIDAD!…Y CON EL LLANTO POR NUESTROS MUERTOS

 

Por: Adolfo Granadino F.

Un Millón de Infectados y más de 37 mil muertos; y no termina la tragedia. Pero el niño de Belén nos trae alegría y esperanza. Esa es la grandeza de esa familia del pesebre que sobrevivió  a la masacre del Gólgota.  Han pasado ya Dos Mil años y celebramos ese grandioso nacimiento como si realmente sucediera este 25 de Diciembre. Y todos somos felices a pesar de la tragedia y siempre creyendo con mucha fe de que mañana será otro día y próspero el  año que viene.

 

Y más felices todavía son los niños de familias pobres, de familias marginadas, explotadas y masacradas porque siempre están en la primera línea de la confrontación de clase, de la marginación y son, por mandato divino o maligno, proveedoras de los heridos y muertos de las guerras y las pandemias. Ninguno como ellos son tan felices en estas fiestas. Esa es la grandeza de la navidad.

 

 

 

Precisamente para no ver la navidad de este modo, nos alejan de la estrella de Belén poniéndonos con la agresividad solapada al Papa Noel cual imagen estrambótica que está fabricada para generar un torbellino de suposiciones lo suficientemente “verídico” y así toda la familia constate que los chanchos vuelan vestidos de rojo y que son tan pero tan buenos que regalan juguetes a todos. Lo que no dicen es donde sacan la plata para comprarlos y, es porque ese dinero proviene de la explotación a los pobres.

 

Y la agresividad está manifestada metiéndose a las casas por la chimenea o por cualquier otro resquicio sin respetar la inviolabilidad del domicilio,… pero cuentan con el giño del “cielo” capitalista y la aceptación de todos.

 

El Papá Noel ya arrinconó al llamado Niño Jesús de los preciosos pesebres artesanales y sus animalitos de yeso así como el sentimiento infantil generado por los cuentos familiares de           que era el niño Jesús quién les enviaba los juguetes. Pero aún así, la felicidad de nuestros enanos es a prueba de balas, fuegos, pandemias, robos y de gobiernos como los que tenemos.

 

Hay crónicas escritas en plena guerra mundial que en cada momento que silenciaban los caños y se alejaban los bombardeos de los aviones, muchos niños se asomaban o salían de sus casas para ponerse a jugar con los casquillos de contenidos letales… y se divertían. Así es  y así serán los niños de todos los tiempos y de todas las pobrezas, de todas las desgracias…

 

 

 

Cuando el niño siente las llagas llora y luego sigue jugando, gozan la vida y saben que sus padres y alguien más los protegen y arriba bien arriba algo lindo pasa y el niño Dios viene en la noche porque mañana es la Navidad.

Ojalá que me encuentre y me de mi juguete y sino el otro año será porque hoy mi papá está sin trabajo y lo que consigue es para la comida. Mi papito es bueno quiere darme un juguete pero no puede yo lo quiero mucho

 

Los niños presienten primero y constatan después que hay algo que los separa o los ahuyenta de los niños ricos.

De lejitos nomás vemos sus lindos juguetes; cuando nos acercamos mucho, como que se asustan porque creen que nos los vamos a llevar y sólo queremos verlos más cerquita

 

Esta Navidad debería lograr que los adultos, hombres y mujeres de nobles sentimientos vean con más detenimiento y mucho cariño, no solo a sus hijos sino a todos los niños de este mundo. Así, todos seremos felices de verdad porque somos creyentes que serán ellos los que gobernaran este planeta y lo salvarán según como se hayan llenado sus alforjas durante su infancia.

 

En caso contrario nos iremos todos al infierno….y merecidamente

 

 

Diciembre 2020

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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