Héctor Béjar no es un historiador, es un protagonista de la historia

Héctor Béjar no es un historiador, es un protagonista de la historia

Por: Jorge Manco Zaconetti

“HISTORIA DEL PERÚ PARA DESCONTENTOS. VIEJA CRÓNICA Y MAL GOBIERNO. – LA OTRA HISTORIA, LA QUE NOS OCULTAN”
Comentario al libro mencionado del Economista Jorge Manco Zaconetti en su Facebook y reproducido en el diario El Perfil. Ver video al fin del articulo.

Este es el último libro escrito por Héctor Béjar Rivera, presentado el jueves 20 en la librería el Virrey de Miraflores con un lleno completo y un éxito cultural por la difusión y la receptividad del público, hacia este importante aporte que representa, en palabras del autor 10 años de trabajo.

Tomando como referente a la obra de Huamán de Ayala, la  “Nueva Crónica y Buen Gobierno” de inicios del siglo XVII, nuestro autor resume magistralmente en casi 800 páginas organizadas en 39 capítulos, la historia no oficial, aquella que no nos cuentan en los colegios ni universidades.
Como señala el autor este no es propiamente un libro de historia, es una crónica redactada de manera clara, usando diversas fuentes y otros autores críticos a nivel de América Latina y mundial, comparando los sucesos de nuestros país a nivel internacional, lo cual demuestra la globalización a la cual nuestros pueblos se vieron forzados desde la Conquista y Dominación Colonial al presente.
Por ello los economistas de Salamanca de la orden de los Dominicos, en el siglo de la invasión del oro y plata americano dirían que “No es oro y plata lo que llega de Indias a España, sino sangre y sudor de Indios”

Este carácter colonial de nuestras economías y de nuestras clases dominantes ha pasado por varias etapas, que bien sistematiza nuestro autor, privilegiando la participación de los pueblos, indios, mestizos y criollos progresistas contra la opresión colonial, y el rol jugado por las potencias hegemónicas en su momento: España, Inglaterra y Estados Unidos.

En tal sentido, el libro de Héctor Béjar no siendo un historiador profesional, sin las limitaciones ni intereses personales muchas veces “oportunistas de los profesionales de las ciencias sociales” con el poder de turno, viene a llenar un vació en la forma de narrar, sistematizar los hechos históricos en la lógica de las contradicciones sociales de clase y grupos, desde el siglo XVI a la fecha.

Esta visión global de largo plazo con los hechos que “la historia oficial” omite, soslaya, minimiza adquiere mayor trascendencia en la crisis económica y moral que experimenta la sociedad peruana en el siglo XXI, corroída por la corrupción generalizada de su clase empresarial y política que utiliza el poder del Estado, en el marco de las “puertas giratorias” para el enriquecimiento privado.
Si bien Héctor Béjar no es un historiador profesional, es un protagonista y hacedor de la historia, un intelectual revolucionario, consecuente entre el “ser y el hacer” desde su militancia en las guerrillas en el Ejército Liberación Nacional (ELN) en  1965, su participación política durante el Gobierno Revolucionario de la Fuerza Armada en su primera fase 1968 /1975, su oposición a la dictadura del fujimorismo y a todas aquellas posiciones políticas populistas y corruptas que han gobernado el país desde la recuperación democrática desde el 2000 a la fecha.
La importancia del libro de Héctor Béjar se fortalece por la crisis terminal del modelo neoliberal y los acontecimientos de Chile, donde millones de ciudadanos cuestionan en las calles, con un liderazgo colectivo a un modelo concentrador de la riqueza, que profundiza la desigualdad social.
En tal sentido, libros como el de Béjar nos permite recuperar la memoria de los pueblos, la historia que no se cuenta por que no conviene a los intereses privados de los Grupos de Poder y Económico.
Por último, me permito citar la última página de un libro que debe estudiarse sobre todos por los jóvenes del Perú para acceder a mejores condiciones de vida y trabajo, donde solamente las luchas colectivas permiten el logro de mejores y mayores niveles de bienestar: “El Pueblo debe ponerse de pie”
Libro de Héctor Béjar Transcripción (Pág 792.)
Cambiar el modelo significa: iniciar una reforma tributaria para que las grandes empresas paguen impuestos y dedicar esos recursos a respaldar a las pequeñas empresas urbanas  y a la agricultura, que son grandes generadoras de empleo; basar las finanzas del gobierno más sobre impuestos directos a la riqueza que indirectos al consumo; reformar sustancialmente el presupuesto del sector público dando preferencia  la inversión en educación y  salud; establecer un programa de seguridad social universal;  transformar en derechos las dádivas asistencialistas que el Estado ofrece en forma de programas sociales y que articule todos los servicios de salud existentes en uno solo, mejorándolo y ampliándolo con un Fondo de Salud Pública que debería estar basado en un sistema tributario reformado; reformar el Estado para que las organizaciones ciudadanas participen en los gobiernos locales y regionales que también deberían ser transformados para convertirlos en participativos.

Esa debe ser la base para que la pesca de consumo sirva en primer lugar para proveer de proteínas a las mesas populares. La población peruana puede alimentarse de la pesca de su rico mar territorial, sus ríos y lagunas. Puede criar ganado de carne en las inmensas altiplanicies andinas. Puede alimentarse de granos y carbohidratos de los Andes. Tiene de sobra la capacidad suficiente para una sostenible seguridad alimentaria. Puede usar múltiples fuentes de energía, térmica, eólica, hidráulica. Puede tener una banca que no sea usurera, que sirva al pueblo, no solo a las empresas. Puede apoyar de manera técnica y racional, con créditos y asistencia técnica, la construcción de viviendas, pueblos y ciudades con espacios libres para el comercio, la educación, la circulación, y la recreación y no los tugurios que la banca usurera y los constructores corruptos construyen ahora a precios inalcanzables. Todo ello siempre que la economía se ponga de pie.
Pero para que la economía se ponga de pie, el pueblo debe ponerse de pie. Y nuestra labor es contribuir a ello.

Y eso que sería un programa mínimo, no podrá obtenerse sin que exista una clara conciencia popular favorable o, al menos, tolerante al cambio. El pánico al terror es también el temor a que cualquier cosa que se haga empeorará la situación. Y eso coexiste con la incredulidad, la desconfianza, el consumismo y el egoísmo, los grandes soportes sociales de quienes han secuestrado la conciencia de nuestro país.
Ver video de la presentación y comentario de Jorge Manco Zaconetti:

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