INCOHERENCIA PREOCUPANTE

INCOHERENCIA PREOCUPANTE

 

Escribe: Milcíades Ruiz

 

 

Mientras el creciente calentamiento planetario causa estragos pandémicos y climáticos, derrite glaciales reduciendo la disponibilidad de agua de riego, causa incendios forestales, activa volcanes, provoca inundaciones seguidas de sequías y los científicos advierten que esto se agravará en el futuro inmediato; en Perú, contrariamente se destinan fuertes presupuestos para irrigaciones costeras, fuera de este contexto, y subsidiando a corporaciones agroexportadoras, mayormente extranjeras.

 

El ing. Agrónomo Jaime Llosa, un socialista experto en cambio climático, en una nota publicada por SERVINDI, nos dice que esto sería contraproducente. Además, perjudicial para la vida de cuencas, cuyas aguas son derivadas fuera de ellas. Pero el Ministro de Economía Pedro Francke, ex economista del Banco Mundial, experto en cambio político, (Presidente FONCODES con Toledo, presidente SISOL con S. Villarán, G. Gral. ESSALUD con Ollanta Humala, Jefe plan de gobierno- FA, equipo de gobierno JPP, hoy con PL) dijo ante el Parlamento que, estas irrigaciones eran proyectos en marcha, que había que continuar.

 

Este continuismo ya se había advertido años atrás cuando Ollanta Humala inició su gobierno bajo las pautas del MEF neoliberal. Quizá por ello, muchos hablan ahora del riesgo de que el ejecutivo actual se “ollantice”, derivando sus aguas ideológicas. Más aún, en vista de lo ocurrido en el viaje gubernamental a Norteamérica. Difícil entender esto, conociendo la procedencia ideológica de la nueva administración. Causa dudas que se mantenga la injustica de favorecer siempre a la costa, desatendiendo a la sierra y selva. Pero, en fin, motivos tendrán.

 

Lo que nos dice el ing. Llosa, es que el proyecto de irrigación Chavimochic III, no está considerando las condiciones generadas por el cambio climático global y, por lo tanto, el proyecto no es sostenible. “La menor disponibilidad de agua del río Santa podría tener consecuencias catastróficas en la época de estiaje –durante los meses de mayo a octubre– y así, agudizar los conflictos por el agua”.

 

 

Nos dice también, que ya “existen menos reservas de agua en las altas cumbres de los Andes, por el retroceso del límite altitudinal de las nieves y disminuyen los caudales superficiales. Por consiguiente, la oferta de agua del río Santa no será suficiente para satisfacer grandes irrigaciones como Chavimochic I y II y Chinecas, así como, dotar de agua potable a ciudades en crecimiento como Trujillo, Huaraz y Caraz”.

 

Hay pues, una incoherencia de gobierno. Mientras la demanda de agua aumenta contrariamente la oferta disminuye. Lógicamente, los costos del agua subirán drásticamente y los conflictos entre regantes campesinos y consumidores urbanos también. Es de imaginarse el nivel de concentración tóxica de la contaminación minera en los causes con un menor porcentaje de agua, sobre todo en estación seca. No deja de tener razón dicho especialista.

 

Según la autoridad nacional del agua -ANA, en la cuenca del Santa existen 1,500 pasivos ambientales y el cauce principal que corre por el Callejón de Huaylas sirve como alcantarillado para la mayoría de una población de más de 250,000 habitantes”. En un informe de la ANA fechado el 2011, se dice: “… en los meses más secos de algunos años, dos proyectos de irrigación ya han enfrentado escasez, y están desarrollando estrategias para mejorar su seguridad hídrica, entre las que se incluye la construcción de grandes reservorios para almacenar aguas durante la época de lluvias”.

 

Otros informes señalan: “Veintiuno de los veintitrés ríos tributarios del río Santa provienen de la Cordillera Blanca y dos de la Cordillera Negra. La regularidad del flujo proviene tanto de estos glaciares como de las extensas punas y humedales que también retienen y regulan el ciclo del agua en la cuenca. Entre los años 1970 y 2003 el área de los glaciares en la Cordillera Blanca disminuyó de 723,37 km2 a 527,6 km2 (Zapata M., 2009), una pérdida de 22,4 %”.

 

“La pérdida de glaciares aumenta la escorrentía, ocultando un problema serio de sostenibilidad del recurso hídrico. Por ejemplo, en la subcuenca de Querococha, el 58% del agua durante la estación seca proviene de pérdidas no renovables del glaciar Yanamarey (Mark, B. G. et al., 2010). Los investigadores estiman que dicho glaciar sobrevivirá solo diez años más”.

 

“Aunque este es el río más caudaloso de la costa peruana, durante los últimos 30 años su volumen ha estado en promedio por debajo del nivel crítico mínimo que se requiere para satisfacer la demanda (47 m3/seg) en la estación seca (junio a octubre) y se observa una disminución en las precipitaciones”.

 

“Existiendo en el ámbito de Chavimochic, números pozos destinados a aprovechar el agua subterránea, es muy posible que, ante la menor disponibilidad de agua, se recurra a su explotación más intensa, poniendo en peligro de intrusión de agua de mar, a aquellos más cercanos a la costa”. Ya sabemos lo que pasa en Ica, donde los pozos extractivos de agua han destruido el cauce subterráneo y se mira a Huancavelica para abastecerse a costa de esta región.

 

El proyecto de irrigación CHAVIMOCHIC, fue concebido hace 60 años cuando las condiciones hídricas eran distintas a las de ahora. Es esos tiempos, había más agua y menos calor. Pero ya en el 2008, un estudio de la universidad del Callao, señalaba “Al haberse alcanzado el máximo uso del agua que se dispones en épocas de estiaje, por no contarse con un reservorio de regulación, es imposible seguir mejorando el riego e incorporando nuevas tierras”.

 

Entonces, continuar estos proyectos cuando no hay la misma disponibilidad de agua sería botar la plata, restándola al desarrollo de la serranía y a otras necesidades más urgentes. En estos días, más de 3,500 familias apurimeñas criadoras de alpacas, llamas y vicuñas han tomado medidas fuerza realizando un paro, reclamando apoyo estatal al verse perjudicadas económicamente por la pandemia y los efectos del cambio climático como heladas y granizadas. ¿Para quién se gobierna?
 Foto: Roberto Huaraca.[/custom_font]

 

En la izquierda, se suele protestar por la depredación de nuestros recursos naturales a manos de inversionistas mineros extranjeros. Bueno pues, la tierra y el agua son también nuestros recursos naturales y tampoco es justo que los inversionistas extranjeros los depreden en perjuicio del desarrollo nacional y de la población usuaria. Estos proyectos fueron privatizados por el fujimorismo en la década de 1990. Peor aún, si además, les otorgamos subsidios que les negamos a los campesinos.

 

Los subsidios a las corporaciones empresariales funcionan en forma contraria a los impuestos, porque el Estado incurre en gasto dejando de percibir ingresos. En el caso de las corporaciones agroexportadores de capitales chilenos, ingleses, españoles, australianos y otros extranjeros, a los que se les adjudicó tierras en estas irrigaciones, ni siquiera se ha podido recuperar el costo de estos proyectos financiados con nuestros impuestos.

 

Un estudio especializado de Lorenzo Eguren, publicado en libro del CEPES, nos informa que, a esas corporaciones, se ha otorgado subsidio a la inversión (la diferencia entre el costo de la infraestructura y el ingreso obtenido por la venta de nuevas tierras y otros bienes y servicios). Subsidio en la venta de tierras (diferencia de precio de mercado y el obtenido en la venta). Subsidio fiscal (diferencia entre el régimen fiscal ordinario y el régimen fiscal especial). Vean los siguientes cuadros.

 

 

“En conclusión (dice Eguren), el subsidio total en la venta de tierras en Chavimochic habría sido entre 18% y 44% en los casos de las subastas y entre 26.3% y 49.5% en el caso de las ventas directas para un rango de precios bajos y alto. Esto, si lo comparamos con la inversión necesaria a precios de mercado para adquirir una hectárea lista para fines agrícolas bajo un rango de precios inferior y superior, significaría un subsidio en el mejor de los casos de US$55,823,995 y en el peor de los casos de US$185,598,739. Esto, si lo dividimos entre el total de hectáreas vendidas, (55,756 hectáreas) nos da un subsidio de entre US$1,001 y US$3,329/ hectárea”.

 

“El subsidio más contundente es el subsidio en la inversión. El Estado peruano ha logrado recuperar a lo más solo 7% del costo total de los proyectos de irrigación. Resulta evidente que estos proyectos, no se diseñaron para recuperar la inversión sino por el contrario para que este sea subsidiado casi en su totalidad” (L. Eguren).

 

Como sabemos, los latifundios expropiados por la reforma agraria a Casa Grande, Grace Cartavio, Chiclín, Chiquitoy, gracias al fujimontesinismo, están ahora en manos del grupo “Gloria” que, también ha adquirido tierras subastadas en el proyecto Olmos y con mayor razón, adquirirá las tierras no solo del proyecto CHAVIMOCHIC III y del proyecto Majes Sihuas, derivando las aguas del Colca. No es una segunda reforma agraria, pero si, un retorno al latifundismo agroexportador.

 

Sea como fuere, este mes, la ONU ha lanzado una nueva advertencia desoladora, y es que los desastres naturales causados por el calentamiento global se han multiplicado por cinco en el transcurso de las últimas décadas. Petteri Taalas, secretario general de la Organización Meteorológica Mundial dijo “El número de extremos meteorológicos, climáticos e hídricos está aumentando y será más frecuente y grave en muchas partes del mundo como resultado del cambio climático”. “Eso significa más olas de calor, sequías e incendios forestales como los que hemos observado recientemente en Europa y América del Norte”, concluyó.

 

Por lo pronto, en Sudamérica, el río navegable Paraná, el más caudaloso después del Amazonas, registra el máximo descenso de su caudal en los últimos 77 años. Bancos de arena quedan al descubierto. Estos días, el gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof, declaró la Emergencia Hídrica. Es que la sequía del Paraná es considerada como la más grave en Argentina desde 1.944 y repercute en el abastecimiento de agua potable, navegación, y actividades económicas vinculadas a la producción y explotación de la cuenca. Pidió ayuda para los productores agrarios a fin de mitigar los efectos de la bajante.

 

Con motivo de la cumbre climática COP26 que se celebrará el próximo mes en Glasgow, el Instituto de Medio Ambiente de Estocolmo, ha publicado que la producción de cultivos fundamentales como el maíz, azúcar y el café podría caer hasta en un 59% a largo plazo debido al cambio climático. También bajará la productividad de otros cultivos al quedar desadaptados al cambio climático. Pero, nada conmueve a nuestros políticos.

 

Un reportaje gráfico publicado por la cadena internacional National Geographic en sus redes sociales, muestra las duras condiciones de subsistencia de algunas comunidades indígenas en el interior del Perú, donde la actividad minera es tan grande que el agua no alcanza para todos. Textualmente señala: “En los Andes peruanos, en algunos pueblos mineros, la cantidad de agua utilizada por las operaciones mineras es tan grande que las comunidades indígenas solo tienen dos horas de agua al día, y el agua de los ríos, están muy contaminado con metales tóxicos”. Más claro que el agua.

 

¿Es que somos insensibles al drama nacional? ¿Qué clase de políticos tenemos? Saber gobernar, sin ir contra la naturaleza, ha sido un mérito de las culturas andinas. Recuperemos esta tradición ancestral. Aún hay tiempo de corregir incongruencias y anomalías políticas. ¡Ustedes qué dicen, por favor! No seamos indiferentes.

 

Por ser de justicia, quedo de ustedes. Muy atentamente. Septiembre 20, 2021

Otra información en https://republicaequitativa.wordpress.com/

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