LA DEMOCRACIA DE HOY INCAPAZ CONTRA EL CRIMEN

Paz seguridad ciudadana

LA DEMOCRACIA DE HOY INCAPAZ CONTRA EL CRIMEN

El modelo exclusivamente policial-represivo contra la delincuencia ha fracasado. La lucha  contra la criminalidad es imposible en el marco democrático actual.

Por: Jorge Perazzo

Latinobarometro, IPSOS (Cuadro 1) le preguntó a la población en Agosto 2018 si apoya o no la democracia: 57% de la población NO apoya la democracia.  ¿Porque?

(latinobarometro, 2018)

La democracia actual es antipopular porque NO ha resuelto los problemas más sentidos de la gente: DELINCUENCIA, CORRUPCION Y SUB-EMPLEO. El 78% de los peruanos señalan que estos son los temas más importantes que les preocupa (Cuadro 2).

 

 

Los peruanos perciben que están alejados del poder. Peor aún, se sienten marginados, desplazados, ninguneados. No toman parte de las decisiones que afectan su día a día en especial respecto a la seguridad ciudadana.

 

Los vecinos NO tienen acceso a decidir ni en su propio barrio. Las decisiones y nombramientos de autoridades policiales o fiscales o simples serenos siempre vienen “de arriba”. Nadie es consultado. Los vecinos se sienten distantes  de cada órgano estatal o municipal asentada en su propio barrio o comunidad sea Puesto policial, Fiscalía, juez de paz, programas ministeriales.

 

El modelo de democracia actual no permite, por ejemplo, que el jefe policial o Fiscal tenga un control cívico social; ni siquiera puede ser revocado o censurado por el vecindario. Se impone el verticalismo. Los entes estatales están desligados formal y realmente de la población. Este autoritarismo en la democracia actual procrea descontento, facilita la criminalidad y genera protestas cívicas reiteradas y siempre desoídas.

 

Gino, el asesino de Ingrid (con 4 hijos) casi es linchado por los chalacos que se movilizaron no solamente por repudio al cruel asesino, sino sobre todo porque los vecinos se sienten impotentes, sin ningún PODER para prevenir actos como este o similares. ¡Y ellos saben que lo pueden hacer! porque se conocen, intiman,  intercambian alertas entre ellos y hasta corrigen comportamientos inmorales con escarmientos caseros.

 

Hay ejemplos alentadores de éxitos de prevención basados en la auto-organización comunal y multifamiliar sobre todo los robos que son el 73.7% de los casos en todo Latinoamerica (Datos del 2017). Pero el Estado que se reclama democrático no promueve ni legaliza su existencia, aun si fuera para protección mutua. Peor aún, traba cualquier iniciativa espontánea que surge porque está “fuera de la ley”.

 

El modelo democrático actual no promueve  la organización libre de la ciudadanía sea para autoprotección o defensa en barrios y comunidades, no está en las leyes ni en la cabeza de líderes conservadores que nos gobiernan. La gente debe votar cada 5 años y punto. Es “masa electoral”. Desconocen (¿o temen?) el poder preventivo de la organización popular y hasta su rol como correctivo de robos, asaltos, homicidios.33% de la población ha sido víctima alguna vez durante 2018, son por tanto los más interesados en acabar con estos hechos. Nadie los toma en cuenta.

 

Los Municipios tampoco ayudan. Los alcaldes se empoderan ellos mismos y su grupo político apenas toman el mando. Se adaptan al actual sistema democrático y no piensan en organizar ni empoderar a los Comités vecinales en cada barrio, sea de defensa, de control, de protección del patrimonio comunal, cultural o de solidaridad.

 

Organizar ciudadanos en barrios/ territorios y conquistar poder local efectivo y reconocido constituye una tarea democrática de primer orden…ES LA ÚNICA ACCIÓN que puede garantizar la prevención, el control y la reducción de la delincuencia. Los municipios son muy activos organizando beneficiarios de ayuda alimentaria pero mantienen a los ciudadanos al margen de las decisiones políticas municipales cotidianas.

 

Los vecinos no pueden ni siquiera elegir ni revocar a los Serenos colocados por los Municipios. Imponen a la población personal de seguridad afines al grupo político del Alcalde distrital o provincial. Personal que no son del barrio, ni conocen la realidad local ni a la mayoría de los vecinos. Serenos y vigilantes actúan al margen de la voluntad de los pobladores y ajenos a su problemática interna.  Nadie es siquiera consultado de sus planes y acciones.

 

Representantes oficiales, en su momento, tampoco reconocieron a las rondas campesinas que surgieron por propia iniciativa en el campo cajamarquino. Estos Comités campesinos frenaron con éxito el abigeo y luego al terrorismo…S O L O S venciendo el bloqueo del propio Gobierno.

 

No es casual que solo 17% de los peruanos considera que la democracia es estable. El 83% considera que está en riesgo, es inestable y/o autoritaria. (Tabla Vanderbilt adjunta).  La democracia SIN el pueblo organizado NO ES DEMOCRACIA. No está en los planes gubernamentales ni municipales EMPODERAR a la organización barrial de base y por el contrario criminalizan cualquier intento de ciudadanos que autogeneren organización independiente.

 

La encuesta del 2006 registra que el 10% de la población percibía la inseguridad ciudadana como problema mayor. Hoy, 13 años después, es el 30% de la población que considera el tema como el más importante. La corrupción tiene similar porcentaje de preocupación ciudadana (29%). Lapop, 2017*

 

Los “demócratas” piden más policías, mejor armamento, pena de muerte, castración química y otras mil barbaridades que recogen de experiencias represivas de Nueva York, Colombia y otros países. El control policial y medidas represivas por si solas han fracasado en todo el mundo.

 

Una de las razones del fracaso es que los vecinos, las propias víctimas de la criminalidad, no forman parte primordial de la lucha para prevenir y combatir el crimen. Según la misma encuesta (LAPOP 2017) el 33% de la población ha sido víctima de algún crimen. Aun así son considerados por la democracia actual en meros espectadores en la lucha contra la delincuencia. Esta concepción antidemocrática en la lucha contra la delincuencia y equivocada concepción burocrática policial represiva ante el crimen solo ha contribuido a incrementar la inseguridad ciudadana. Las cifras están a la vista.

 

Empoderar la ciudadanía, construir o reconstruir organizaciones sociales en cada ámbito territorial-vecinal no está en el modelo de gestión gubernamental ni en las propuestas de la democracia formal que nos rige. Es una revolución a conquistar. Hay que gestarlo desde cada barrio antes que Perú se convierta en casos críticos de criminalidad como Honduras o Guatemala o peor aún en un Estado de nombre democrático capturado por narco-delincuentes.

 

La organización barrial tiene un potencial transformador enorme. Es la base de una revolución popular y democrática. Matos Mar nos en los 60 reseño su enorme fuerza para conquistar espacios urbanos y políticos. El pueblo de Villa El Salvador (CUAVES) demostró  capacidad autogestionaria para organizar su territorio exitosamente. Son varios los casos de iniciativas de agrupamiento social pro-activas en la ciudad y en el campo cuyo ejemplo notable son los Ronderos.

 

La delincuencia tiene raíces profundas  cuya lucha requiere de transformaciones sociales radicales en especial educativas pero hay que empezar con lo básico y esencial: la organización social barrial de autoprotección y defensa que siente las bases de una nueva democracia y un socialismo genuino, alternativo a las democracias que el  capitalismo concibe y propugna. Es la tarea urgente de los movimientos cívicos y sindicales desalambrar las mallas que impiden la democracia real en el Perú.

 

Ver secuencia de datos referidos: datos_peru_delincuencia_democracia_corrupcion

 

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