Los Runas retornan con Castillo en la segunda vuelta

Los Runas retornan con Castillo en la segunda vuelta

Doce Ángulos

Luis M. Sánchez

 

En un libro que escribí el año 2019 (El Retorno de los Runas), reflexiono sobre la recuperación histórica de los descendientes de los antiguos ayllus incas, andinos y amazónicos, que toma forma en la llamada “informalidad”, pero no parece tener expresión política propia, a pesar de intentos como los de APP o el partido de Humala.

Dado el intenso protagonismo de estos sectores – donde cabemos la gran mayoría de nosotros- se debía esperar que en algún momento tiendan a buscar una identidad política propia. Que confluyan en una sola propuesta de gobierno como la que condujo con respetable éxito en Bolivia Evo Morales y ahora Luis Arce.

 

Lo que no pude intuir en ese libro es que la vertebración de esa identidad política andina vendría de una manera rápida, como expresa la importante votación que el profesor Pedro Castillo ha recibido en la votación del domingo, contra viento y marea.

 

Los primeros resultados colocan al profesor en el primer lugar con 16.1%, con ventaja de más de cuatro puntos sobre los otros candidatos. Si los resultados se confirman por la ONPE, se trata, sin duda, de un triunfo de los runas, hombres y mujeres del Perú. La victoria de un candidato que sale del pueblo a pesar del monopolio de la propaganda política.

Pasa a la segunda vuelta el profesor Castillo de Cajamarca y su movimiento Perú Libre, que es un partido de orígenes provincianos, formado por el médico Vladímir Cerrón de Junín, y otros importantes líderes regionales, rompiendo con el esquema tradicional del juego político en el que la capital pone las condiciones, los candidatos y los elegidos.

 

Para los partidos de la derecha, que se disputan el segundo lugar, acostumbrados a comprarlo todo con la propaganda, esto es casi un acabose moral. La votación recibida por Castillo prueba que el pueblo peruano no ha perdido la esperanza de gobernarse por sí mismo.

 

Hay algo en el movimiento del profesor Castillo que se sale finalmente del esquema de la política a la que Lima nos había habituado en doscientos años de república.

 

El movimiento que lleva a Pedro Castillo a la posibilidad de la presidencia del Perú no solo sale de las regiones, con presencia legítima de los hijos del Perú andino y amazónico, sino que recoge de manera más auténtica la personalidad y las necesidades de los pueblos milenarios del Perú.

 

En algún momento el país tendrá que ser gobernado por los peruanos que representan a las grandes mayorías que fueran excluidas del gobierno de la república. Y la oportunidad puede estar llegando en el año del bicentenario, de la mano de un candidato y de un movimiento cuyo origen popular no puede desconocerse.

 

Tampoco se descarta que Verónica Mendoza, la otra candidata del pueblo, pueda remontar, y se produzca el escenario excepcional de una segunda vuelta con dos candidatos de izquierda. Será importante cuidar que el conteo no se falsee como se ha hecho en anteriores ocasiones.

 

Con Pedro Castillo en la segunda vuelta el pueblo peruano tiene la posibilidad de iniciar el camino para sanear la república fallida. Reorganizar el gobierno, poner las reglas de juego claras para que los privados no hagan de las suyas. Recuperar el estado de bienestar. Otorgar verdadero poder de gobierno a las regiones. Reconstruir la democracia de las comunidades que el Perú han sido siempre la base de nuestros modos de ser. Hay entonces la necesidad inexcusable de apoyarlo.

 

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