饾棤饾棦饾棭饾棞饾棤饾棞饾棙饾棥饾棫饾棦 饾棖饾棓饾棤饾棧饾棙饾棪饾棞饾棥饾棦 饾棙饾棥 饾棙饾棢 饾棧饾棙饾棩饾棬虂 饾棙饾棥 饾棙饾棢 饾棪饾棞饾棜饾棢饾棦 饾棲饾棞饾棲

饾棤饾棦饾棭饾棞饾棤饾棞饾棙饾棥饾棫饾棦 饾棖饾棓饾棤饾棧饾棙饾棪饾棞饾棥饾棦 饾棙饾棥 饾棙饾棢 饾棧饾棙饾棩饾棬虂 饾棙饾棥 饾棙饾棢 饾棪饾棞饾棜饾棢饾棦 饾棲饾棞饾棲

NOTA BREVE, por Augusto Lostaunau Moscol
 
 

Pese al deseo de muchos cient铆ficos sociales conservadores, las luchas del movimiento campesino en el Per煤 son de larga data. No nacen -como han querido insinuar- con la Reforma Agraria de 1969 o con la presencia de movimientos alzados en armas. Por el contrario, el movimiento campesino peruano es el iniciador de nuestra gesta independentista y estar谩 presente a lo largo de toda la rep煤blica.

 

Como muy bien sostiene Alberto Flores Galindo (1979), sobre la Revoluci贸n de 1780 y el movimiento campesino del siglo XVIII:

 

El 煤nico caso de movimiento revolucionario es el iniciado en el Cuzco por T煤pac Amaru, continuado en Puno por Crist贸bal T煤pac Amaru y culminado en el Alto Per煤 por T煤pac Catari. Un movimiento organizado que originalmente pretend铆a agrupar a indios, criollos, mestizos y negros en contra del orden colonial y que posteriormente se transform贸 en una acci贸n decidida contra los mecanismos de explotaci贸n del campesinado, es decir, a la postre tambi茅n contra los criollos e incluso los indios ricos.

 

Es decir, la Revoluci贸n de 1780 naci贸 contra el sistema de explotaci贸n existente durante el periodo colonial, pero, con el tiempo se convirti贸 en una lucha decidida contra las formas de explotaci贸n econ贸mica existentes y que eran la base de la dominaci贸n espa帽ola en el Per煤. Esto se debe a que el poder econ贸mico y pol铆tico del imperialismo espa帽ol se sosten铆a en la m谩xima exacerbaci贸n del trabajo ind铆gena, principalmente del habitante del mundo rural colonial. Eran los ind铆genas campesinos quechua hablantes peruanos la base del poder铆o espa帽ol. Mover esa base significa traer abajo todo el edificio colonial. Eric Wolf (1982) sostiene que:

 

Los campesinos son labradores y ganaderos rurales cuyos excedentes son transferidos a un grupo dominante de gobernantes que los emplea para asegurar su propio nivel de vida y que distribuye el remanente a los grupos sociales que no labran la tierra, pero que han de ser alimentados a cambio de otros g茅neros de art铆culos que ellos producen.
En el mundo colonial peruano, esos campesinos eran los descendientes de la etnias conquistadas y sometidas por el imperio espa帽ol. Sobre ellos se art铆culo un modelo econ贸mico que asegurase f谩cil acceso a la mano de obra y a la producci贸n. Los campesinos no s贸lo proporcionaron los productos logrados por ellos; tambi茅n suficiente mano de obra para la miner铆a y los obrajes. Flores Galindo agrega que:

 

Empezando como un intento de revoluci贸n pol铆tica dirigida contra los chapetones, termin贸 como una revoluci贸n social contra el sistema tributario, el sistema de haciendas, la miner铆a y los obrajes, y encabezada por los indios y los campesinos del sur del Per煤. Algunos hombres de ese entonces, los criollos y los espa帽oles, acertaron cuando, no sin cierto temor, la llamaron 'la gran rebeli贸n'.
Una revoluci贸n como la de 1780 era impensado en el imperio espa帽ol. Principalmente en Lima, donde se encontraban la mayor cantidad de partidarios del dominio espa帽ol y de la monarqu铆a espa帽ola. Signific贸 un duro golpe contra el sistema colonial. Y, pese a que no logr贸 triunfar, las figuras de T煤pac Amaru y Micaela Bastidas, como la de miles de campesinos alzados en armas, se transformaron en la peor pesadilla para los grupos de poder del Per煤.

 

La llamaron Gran Rebeli贸n en forma despectiva, porque los indios son rebeldes cuando no agachan la cabeza y obedecen al blanco. Los indios son resentidos sociales cuando denuncian la existencia de explotaci贸n y marginaci贸n. Los indios son criminales y trasgresores de la legalidad cuando exigen mejores condiciones de vida para ellos y sus familias. Adem谩s, en un pa铆s con una clase dominante totalmente racista, aceptar que el proceso independentista nace en el campo y tiene color bronce es casi una ofensa a su 鈥減royecto civilizatorio鈥. Por ello, actualmente, los historiadores hispanistas, oligarcas y burgueses han mantenido esa nomenclatura de Gran Rebeli贸n para designar al movimiento campesino de ruptura colonial m谩s importante de toda Am茅rica Latina.

 

Durante la Guerra contra Chile (1789-1983), los campesinos peruanos jugaron un rol muy importante en la defensa de la patria. Pelearon en la llamada campa帽a del sur, siendo victoriosos en Tarapac谩 y derrotados en Tacna y Arica. Mal armados y sin alimentos, marcharon al campo de batalla acompa帽ados de toda su familia. Los varones mor铆an durante las refriegas y las mujeres eran repasadas a bayonetas por el ej茅rcito enemigo. Mientras miles de campesinos derramaban su sangre en nombre del Per煤, los hacendados entregaban armas, caballos y alimentos a los invasores: incluso, algunos lograron que sus hijas se casaran con oficiales de los ej茅rcitos que hab铆an insultado en suelo patrio.

 

Participaron en la Defensa de Lima y durante la Campa帽a de la Bre帽a. Una demostraci贸n del fraccionamiento social y pol铆tico del pa铆s lo encontramos en los testimonios y memorias de los propios altos oficiales que sostienen haber tenido que hablar en quechua para poder convencer a los campesinos en luchar por el Per煤. Los que nada recibieron de la rep煤blica fueron los primeros en ir a morir por la patria. Los que m谩s recibieron se convirtieron en socios del invasor. El escritor Manuel Gonz谩lez Prada (1983) recuerda que:

 

Los pocos dispersos recogidos y llevados al Pino ofrec铆an un aspecto lamentable. Algunos pocos indios de la sierra (morochucos, seg煤n dijeron) llevaban rifles nuevos, sin estrenar; pero de tal modo ignoraban su manejo que pretend铆an meter la c谩psula por la boca del arma. Un coronel del ej茅rcito se lanz贸 a prodigarles mojicones, trat谩ndolos de indios imb茅ciles y cobardes. Le manifest茅 que esos infelices merec铆an compasi贸n en lugar de golpes. No me escuch贸 y quiso seguir castig谩ndoles.

 

Esos mismos campesinos que lucharon durante la Campa帽a de la Bre帽a, luego ser谩n perseguidos y asesinados por los gobiernos de Lima. L铆deres campesinos del Valle del Mantaro y de Huaraz fueron perseguidos y declarados enemigos del Per煤. Tom谩s Laymes y Atusparia fueron importantes defensores de la patria que, luego de la Guerra contra Chile, comprendieron que este pa铆s les pertenece. Fueron ellos los que derramaron su sangre. Entonces, iniciaron importantes levantamientos contra el sistema de haciendas y la propiedad de la tierra. En respuesta, fueron perseguidos por el gobierno del Mariscal Andr茅s Avelino C谩ceres, el mismo a quien hab铆an servido. William W. Stein (1988) sostiene que:

 

En el Per煤 del siglo XIX, el Callej贸n de Huaylas estaba claramente fuera de un control absoluto del gobierno central. Adem谩s, si este control a duras penas se extend铆a a las poblaciones urbanas, el campesinado tambi茅n estaba en proceso de desasimiento de una estructura que hab铆a sido relativamente estable durante unas dos generaciones, desde las crisis socioecon贸micas del movimiento independentista.

 

El Per煤 no exist铆a m谩s all谩 de Lima, las ciudades del interior y las haciendas. Exist铆a como una l铆nea divisoria invisible que determinaba que fuera de las ciudades y las haciendas, los campesinos viv铆an con relativa libertad. El ej茅rcito los persegu铆a para reclutarlos y llevarlos al cuartel para realizar el servicio militar. El servicio militar obligatorio fue odiado por los campesinos ya que, les quitaba su libertad, los sacaba de su comunidad y afectaba la econom铆a del lugar al llevarse la mejor mano de obra. J贸venes y fuertes. La otra instituci贸n que se acercaba a los campesinos fue la Iglesia Cat贸lica. Los bautizos, primeras comuniones, matrimonio y velorios fueron una fuente de ingresos econ贸micos muy importante para esta instituci贸n paraestatal.
Es que los campesinos no estaban en los planes pol铆ticos y econ贸micos de las clases dominantes. El 30 de mayo de 1886, el ministro de hacienda y comercio, Dr. Pedro Correa y Santiago, sostuvo ante el Congreso de la Rep煤blica que:

 

鈥淟a industria minera que est谩 llamada a suministrar grandes recursos, necesitaba una protecci贸n eficaz; y con tal objeto se han dictado las resoluciones necesarias, oy茅ndose el dictamen de una Comisi贸n Consultiva compuesta de personas que, por sus conocimientos especiales en este ramo, han ilustrado suficientemente al Gobierno en las cuestiones sometidas 谩 su decisi贸n鈥.
Mientras que, el 12 de agosto de 1887, el ministro de hacienda y comercio, Dr. Manuel Yrigoyen se present贸 ante el Congreso de la Rep煤blica, indicando que:

 

El Per煤 es esencialmente minero y productor de materias primas, y debe por tanto dedicar tambi茅n sus preferentes exfuerzos (sic) 谩 procurar su mayor desarrollo, atrayendo capitales y brazos, de los lugares donde se encuentran en abundancia y ofreciendo para el efecto garant铆as eficaces

 

La Rep煤blica naci贸 con una fuerte dependencia hacia la actividad minera. Tenemos una clase dominante que s贸lo busca imponer como 煤nica alternativa viable para el desarrollo del pa铆s, la actividad minera. Esa clase dominante estuvo conformada en el siglo XIX y gran parte del siglo XX por oligarcas de la tierra. Due帽os de grandes haciendas donde el poder absoluto del amo y se帽or era suficiente para mantener al campesino en la explotaci贸n y el ostracismo social. No eran ciudadanos en las 谩reas rurales; eran simplemente indios. Y eso significaba ser un estorbo para la 鈥渕odernidad鈥. Por el contrario, la miner铆a era la actividad que engarzaba al Per煤 a la econom铆a mundial y la modernidad capitalista.

 

Y mientras la miner铆a recib铆a los 鈥減referentes esfuerzos鈥 de los gobiernos; el 11 de enero de 1896 se elevaron los impuestos a la sal. El prop贸sito era cubrir el presupuesto con ese impuesto. Los hermanos Lorenzo y Andr茅s Gonzales, iniciaron un levantamiento campesino en la provincia de Huanta. Campesinos de Carhuaran, Chaca, Canrau, Huaillati, Ccoulla-Ccocha y San Jos茅 de Secce, se negaron a pagar dicho impuesto y exigieron poner en circulaci贸n la moneda de Bolivia. La guarnici贸n militar de la localidad fue atacada y el subprefecto Juli谩n Abad junto al alcalde Odil贸n Vega fueron asesinados. Desde Lima se enviaron al Batall贸n Callao N掳 5; Regimiento Torata N掳 3 y Batall贸n 17 de Marzo N掳 11. La masacre campesina se produce entre el 3 y 18 de noviembre de 1896.

Escribe un Comentario