MOVIMIENTO POLITICO ESTUDIANTIL 1960-1968 U. DE HUACHO

MOVIMIENTO POLITICO ESTUDIANTIL 1960-1968 U. DE HUACHO

SOBRE HISTORIA POLITICA DE LA UNIVERSIDAD NACIONAL JOSÉ FAUSTINO SÁNCHEZ CARRIÓN Y SU MOVIMIENTO ESTUDIANTIL (1960-1968)

 

LIBRO DE DIEGO TRUJILLO RACACHA

Augusto Lostaunau Moscol

 

 

Pese a los graves y catastróficos momentos de pandemia que nos ha tocado vivir en lo político, social y económico, la producción intelectual en el Perú no se ha detenido. Los libros se han seguido publicando y presentando a través de los medios virtuales. Incluso, hasta una feria de libros se logró realizar utilizando los avances de la tecnología. Ese es el caso del joden educador e investigador social Diego Armando Trujillo Racacha quien luego de una paciente investigación nos entrega su libro HISTORIA POLITICA DE LA UNIVERSIDAD NACIONAL JOSÉ FAUSTINO SÁNCHEZ CARRIÓN Y SU MOVIMIENTO ESTUDIANTIL (1960-1968), un gran aporte para conocer el desarrollo de la vida política y universitaria de esta institución. Hemos tenido de prologar este magistral texto y con la autorización expresa del autor hoy divulgamos ese prólogo para invitar a la lectura y debate de un libro muy importante.

 

PROLOGO

 

Prologar un libro es un trabajo gratificante, más aún cuando se trata del trabajo académico, científico e intelectual de un joven educador y estudioso social como Diego Armando Trujillo Racacha, con quien -pese a la distancia de edades- nos une una antigua amistad y admiración mutua.

 

Tener en mis manos HISTORIA POLITICA DE LA UNIVERSIDAD NACIONAL JOSÉ FAUSTINO SÁNCHEZ CARRIÓN Y SU MOVIMIENTO ESTUDIANTIL (1960-1968), es apasionante. Se trata de una investigación muy bien realizada y escrita con un lenguaje directo, sencillo y pulcro. No cabe duda de que la historia del movimiento estudiantil tiene que ser escrita por sus autores o por quienes se identifican con la misma. No puede tener, jamás, una mirada fría y sin sentimientos. Esa mirada de archivo y de documento histórico que, pese a ser importante, mutila a la historia de la pasión propia de sus hechos.

 

El movimiento estudiantil realizado por los universitarios parisinos, conocido mundial e históricamente como el Mayo del 68, es quizás, el accionar estudiantil más importante que se dio en todo el planeta durante el siglo XX. Este acontecimiento despertó el interés de una gran cantidad de historiadores, sociólogos, antropólogos, politólogos, periodistas, políticos y otros, por el estudio y la comprensión de las causas que pueden originar el rechazo violento y no violento de los estudiantes universitarios –en su gran mayoría adolescentes y jóvenes- contra una institución o un sistema estatal.
Según Herbert Marcuse el término Movimiento Estudiantil se caracteriza porque:

 

“…la denominación misma es ya ideológica y despectiva: oculta el hecho de que secciones bastantes importantes de la intelligentsia adulta y de la población no estudiantil participan activamente en el movimiento. Esta proclama muy diversas metas y aspiraciones; las demandas generales de las reformas educativas sólo son la expresión inmediata de más amplias y fundamentales aspiraciones. La diferencia más decisiva aparece entre la oposición en los países socialistas y la de los países capitalistas. La primera acepta la estructura socialista de la universidad, pero protesta contra el régimen represivo autoritario de la burocracia del Estado y del partido; mientras que, en los países capitalistas, la parte militante (y aparentemente creciente) del movimiento es anticapitalista: socialista o anarquista. Igualmente, dentro de la órbita capitalista, la rebelión contra las dictaduras fascistas y militares (en España y los países latinoamericanos) tiene una estrategia y unas metas diferentes de las de la rebelión de los países democráticos” (1969:63-64).

 

Es decir, un primer aporte hacia la caracterización de los movimientos universitarios es que se debe diferenciar según el sistema político-económico y social en el que se desarrollan. Bajo el sistema socialista, se cuestiona el burocratismo estatal y el partidismo gubernativo; en cambio, en el capitalismo cuestiona al mismo sistema, pero, se diversifica a partir de este mismo cuestionamiento, por ello puede ser anticapitalista y antiimperialista (actualmente antineoliberal), pero también antidictatorial y/o prodemocrático. A pesar de ello, según Marcuse el movimiento universitario es:
Revolucionario en su teoría, en sus instintos, y en sus metas finales, el movimiento estudiantil no es una fuerza revolucionaria, quizás ni siquiera una vanguardia en tanto que no hay masas capaces y deseosas de seguirlo, pero es el fermento de esperanza en las superpoderosas y sofocantes metrópolis capitalistas… (1969:64).

 

Para Marcuse, el movimiento universitario es una esperanza a futuro, no una realidad presente. Pese a que en su convocatoria el lenguaje puede ser hasta violento, en su accionar es de legítima defensa. No busca subvertir o derruir el orden; por el contrario, lo mantiene al tratar de corregir aquellos dislates que comenten las autoridades en el uso del propio poder. Es más, una respuesta que una propuesta. Sobre ello, el autor Diego Trujillo indica que:
Por último, es imprescindible tener en cuenta el invaluable apoyo que las fuerzas vivas, sobre todo los sindicatos, prestaron a estas manifestaciones de nuestra Filial en pro de su independización, tal como se puede apreciar en la imagen; ellos fueron una columna más en la lucha universitaria de esta época, mostrando el vínculo obrero-estudiantil que en las dos próximas décadas se ira estrechando aún más.

 

En la universidad, se forman muchos profesionales que, con el tiempo, realizarán una labor profesional que los relaciona en forma directa con la sociedad civil. A través de los colegios profesionales o los sindicatos, estos profesionales vinculan las luchas populares con las luchas del movimiento universitario y viceversa; y en ese ir y venir, las organizaciones políticas juegan un rol muy importante.
Frente a esta posición se encuentra Marta Harnecker quien sostiene que el movimiento universitario es netamente revolucionario para los casos de Nicaragua y Cuba. Entre los factores que pueden explicar el potencial y el rol revolucionario del movimiento universitario en América Latina, según Harnecker, se encuentran:

 

El Origen Social: Una mayoría son de las “capas medias” (empleados públicos y privados, profesionales independientes, técnicos, intelectuales, artistas, pequeños empresarios, comerciantes, etc.).
La Edad: Factor psicológico porque el estudiante se encuentra en la juventud donde pasa de dependiente a independiente.
La Situación Social: La actividad que los caracteriza como sector social.
Destino Social: Al egresar debe enfrentar un mercado laboral cada vez más exigente pero estrecho.
Tradiciones de Lucha Revolucionaria: Se apropian de las tradiciones de lucha y las banderas levantadas por otros en el pasado (Harnecker 1988:181-222).
Estos factores en su conjunto le imprimen –según Harnecker- un carácter revolucionario al movimiento universitario en América Latina. Tanto el Movimiento 26 de Julio en Cuba como el Frente Sandinista para la Liberación Nacional nacieron al interior de los claustros universitarios. Fueron grupos de jóvenes estudiantes que fueron radicalizando su discurso y su pensamiento hasta que, llegado el momento, sostuvieron que la única forma de transformar la realidad de sus naciones era la toma del poder a través de la violencia revolucionaria. Tanto Fidel Castro como Carlos Fonseca abandonaron un “exitoso porvenir individual” por buscar el progreso para todos.
Diego Armando Trujillo Racacha indica que:
Marcial Ramos comenta que en respuesta a esta situación y en solidaridad con los guerrilleros, un grupo de jóvenes estudiantes de la filial, salían por toda la línea donde antes transitaba el tren en Huacho, y realizaban pintas alusivas al MIR, apoyando sus acciones. Ellos querían vincularse a la guerrilla, querían tener algún contacto, pero no lograron tal objetivo, sin embargo, tendrán la oportunidad de contactar con personas vinculadas al ELN, otra guerrilla que inicio sus acciones en setiembre del mismo año, encabezada por Héctor Béjar; esta guerrilla será más efímera que la del MIR. Una vez contactaron con el ELN, ya esta guerrilla estaba camino a la derrota, sin embargo el ELN estaba colaborando con el proyecto del Che Guevara de formar una guerrilla latinoamericana, internacional, y es en ese proyecto que varios estudiantes huachanos quisieron participar, pero antes de eso tuvieron que desplegar diversas pruebas de resistencia, siendo la última de estas pruebas la participación en la gran marcha de sacrificio de enero de 1966 desde Huacho hasta Lima, organizada para exigir la independización de nuestra filial, y luego de esta marcha, solo uno logro superar con éxito esta última prueba, además de las anteriores, y será ese mismo estudiante el que llegara a combatir al lado del Che en Bolivia.
En los años 60´s, no existía el debate entre las vías para llegar al poder. Las organizaciones políticas de izquierda estaban convencidas que la única vía para llegar al poder y transformar la realidad de la sociedad, era la guerrilla. En toda Latinoamérica, los movimientos guerrilleros germinaron. Y, muchos jóvenes universitarios sostenían que era el momento de actuar. Ya no se trataba de entender la sociedad; se trataba de transformarla.

 

En su libro La Rebelión de los Jóvenes, el profesor Alfred Sauvy escribió que:
“Si un político hubiese pensado realmente en cuáles serían los mejores medios de provocar una revolución entre los jóvenes, no habría podido encontrar otros mejores que los siguientes:

 

– reunirlos en lugares comunes en la mayor cantidad y hacinamiento posibles;
– asegurarles condiciones de vida insuficientes;
– orientarlos culturalmente hacia lo abstracto, de forma que no puedan acceder fácilmente a la vida activa y lo adviertan desesperados;
– descuidar o maldecir los esfuerzos físicos y el trabajo manual;
– darles una conciencia suficiente de su estado, sin que por ello tengan posibilidad de conocer los resortes de la sociedad;
– esconder cuidadosamente el tesoro y los recursos de los propietarios;
– dejar que se difundan ampliamente la mitología de la máquina y de la abundancia;
– esperar hasta que se produzca un movimiento producto de la impaciencia y enviar a la policía para restablecer el orden” (Sauvy 1971:90-91).
Para Sauvy las falsas expectativas que genera la universidad entre los jóvenes, unidas de alguna forma a políticas mal implementadas para garantizar el cumplimiento de los “sueños profesionales”, y la incapacidad de autoridades y docentes, origina el descontento que al generalizarse determina el inicio de la revuelta universitaria que no debe ser combatida policialmente sino por el contrario, en forma política, es decir, implementando programas adecuados a la realidad. El diálogo ausente es uno de los factores más tangibles para entender la situación al interior de la universidad peruana.
En el presente libro, su autor precisa que:
Waldo Alor precisa que los estudiantes de educación estudiaban en un local ubicado por la plazuela 2 de Mayo, el cual era pequeño e insuficiente, más aun si pensaban en una universidad independiente era necesario contar al menos con locales más adecuados, y esas dos razones, locales más amplios y condiciones mínimas para una universidad independiente, las que motivaron al estudiantado a tomar un local público para desarrollar sus clases.
Una situación extrema y permanente que ha vivido la universidad pública en los últimos 40 años del siglo XX es la deficiente y calamitosa infraestructura en la que los docentes y alumnos deben realizar sus labores de estudio e investigación. La producción de conocimientos se realizaba en aulas sin puertas, sin pizarras y con carpetas esqueléticas. Los servicios higiénicos abandonados o inexistentes.

 

Pero, cuando el movimiento universitario se desarrolla hasta convertirse en una manifestación de descontento social, según Serge Mallet, presenta dos características básicas:

 

1) Son jóvenes y rechazan la sociedad de sus mayores y,
2) Actúan buscando que la universidad no sea más el bastión del conservadurismo, sino el foco de un nuevo radicalismo revolucionario (1970:65-77).

 

Esto quiere decir que los estudiantes no sólo son jóvenes por edad o personalidad psicológica, sino también en ideas frente a su sociedad y sienten la necesidad de transformarlo todo. Son jóvenes que saben muy bien que no tienen mucho tiempo en la universidad, apenas 5; 6 o 7 años. Por ello buscan cambiarlo todo de manera rápida, colisionando en ese deseo con las autoridades y docentes que tienen la posibilidad de pasar 30 o 40 años al interior de la institución universitaria. En ese sentido Diego Trujillo indica que:

 

“Sea como fuere, la creación del FER en nuestra filial era solo cuestión de tiempo, los sectores estudiantiles pro-chinos avanzaron rápidamente por todas las universidades del país, constituyendo en ese avance al FER, que será el frente representativo de los sectores más radicales del movimiento estudiantil, sobre todo de los estudiantes maoístas, hegemonizando gran parte de los gremios estudiantiles a nivel nacional”.
El empuje juvenil y de quienes sienten que el tiempo siempre es corto, los hace actuar mucho más rápido y en forma decidida. Los logros se alcanzan de manera mucho más pronto que lo han planificado. Y no aceptan la situación estática; el movimiento estudiantil es tan dinámico que cada año se renueva en cuadros dirigenciales y bases políticas.
En cambio, para Henri Lefebvre el movimiento universitario presenta tres características:
1) Impugnación: Es el rechazo a la integración, nace de una crisis institucional latente, la conduce hacia una crisis abierta que pone en tela de juicio las jerarquías, los poderes, la burocratización que ha contaminado a la sociedad entera.
2) Espontaneidad: No es una espontaneidad absoluta porque no existe; la explosión de la espontaneidad posee condiciones que la prepararon. En el movimiento universitario la espontaneidad se manifestó en las calles, convirtiendo la calle en lugar público, indicando el vacío político de los sitios especializados.
3) Violencia: Esta ligada a la espontaneidad y en consecuencia a la impugnación (Lefebvre 1970: 67-77).
La impugnación o rechazo de parte de los estudiantes universitarios contra los modelos universitarios y económicos imperantes es una característica esencial de las luchas estudiantiles. Imposible imaginar un movimiento universitario que no cuestione la realidad que le rodea. Además, el denominado Movimiento Universitario esta conformado por todas las acciones que se realizan día a día, por más cotidianas o sin importancia que estas puedan parecer, van generando las condiciones objetivas para un estallido social. La cotidiana queja contra el mal servicio en el comedor estudiantil va condicionando una protesta frente al alza de los alimentos. El investigador debe ser capaz de reconocer y entender esos hilos invisibles que enlazan al movimiento social con su entorno diario. Y la violencia es un ingrediente que muchas veces acompaña la protesta estudiantil, más aún en una sociedad donde las autoridades son poco o nada dialogantes y tratan de imponer sus criterios por creerlos “correctos”. En ese sentido, Trujillo Racacha afirma en el presente libro que:
En nuestro país, los estudiantes han tenido una tendencia histórica hacia la radicalización, posturas políticas más confrontacionales, motivado por diversos factores, como cuando la vehemencia y fuerza de la juventud se mezclan con teorías que explican el funcionamiento del mundo, las causas de los males sociales y los medios para transformar esa realidad.
El libro HISTORIA POLITICA DE LA UNIVERSIDAD NACIONAL JOSÉ FAUSTINO SÁNCHEZ CARRIÓN Y SU MOVIMIENTO ESTUDIANTIL (1960-1968), de Diego Armando Trujillo Racacha tiene como espacio la Universidad y como tiempo la década de 1960; pero, eso no significa que obvia todos aquellos acontecimientos que se interconectan en forma directa o indirecta con la problemática abordada. Por el contrario, logra engarzar la historia de la Universidad José Faustino Sánchez Carrión con la sociedad que la vio nacer.
Felicitamos al autor porque ha logrado percibir esos aspectos que para muchos no son importantes, pero que en el momento de los acontecimientos jugaron un rol muy importante en la formación del movimiento universitario de una universidad joven. Y estamos a la espera de la continuidad de la investigación, la cual deberá abarcar las décadas siguientes, para tener una interpretación concreta de la universidad y el movimiento universitario actual.
Harnecker, Marta. Indígenas, cristianos y Estudiantes en la Revolución. 1988. Edición Taller Popular. Lima- Perú.
Lefebvre, Henri. La Revolución de Hoy. 1970. Editorial Extemporáneos. México D.F.
Mallet, Serge. El ídolo de los estudiantes rebeldes. 1970. En: Colección 70 N° 77. Editorial Grijalbo. México D.F.
Marcuse, Herbert. Un Ensayo sobre la Liberación. 1969. Cuadernos de Joaquín Mortiz. México D.F.
Sauvy, Alfred. La rebelión de los jóvenes. 1971. DOPESA. Barcelona-España.

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