NUEVA REFORMA AGRARIA O MAS DE LO MISMO

NUEVA REFORMA AGRARIA O MAS DE LO MISMO

Jorge Perazzo

 

 

MAS CREDITOS, MAS FERTILIZANTES, MAS MERCADOS, MAS PRESUPUESTO, etc. ha anunciado MINAGRI como política agraria. La han llamado la nueva reforma agraria. Y no menciona en el anuncio la prioridad de las comunidades campesinas. Las que garantizaron el triunfo de Pedro Castillo,

 

Ni es reforma ni es agraria. El mensaje lanzado solo proclama más paternalismo, más asistencialismo, mas dependencia, mas dirigismo. La reforma agraria debe ser un salto cualitativo, no cuantitativo. Debe ser desarrollo rural y no solo agrícola-pecuario. Está muy lejos de la propuesta inicial lanzada por el Presidente Castillo y su equipo en el último debate electoral de la segunda vuelta.

 

La Reforma agraria de Velasco Alvarado devolvió las tierras al campesinado. La contrareforma agraria de Morales Bermudez impidió que el campesinado organizado en comunidades campesinas o cooperativas ejerciera poder y decisión. En eso consiste la reforma inconclusa.

 

Se impidió el poder al campesinado. Perdió su capacidad de decisión.

 

La participación plena en la Reforma Agraria de Velasco Alvarado significaba la hegemonía del campesinado en el desarrollo rural. Democracia de participación plena. Una CNA propulsora y garante del poder de las organizaciones productivas agropecuarias a nivel nacional. Predominio de la propiedad social.

 

Las ultimas décadas el poder real se concedió a los agroexportadores y propietarios de los megafundos. Tienen al estado en sus manos. Hasta hoy.  En estas circunstancias el campesinado andino y amazónico y los agricultores independientes solo cuentan como proveedores de alimentos y a veces como beneficiarios de apoyo estatal, dependientes.

 

La Reforma agraria de Velasco no solo no concluyó, destruyó expectativas andinas y amazónicas de gestionar su propio Estado. De ser protagonistas del cambio. Los sucesivos gobiernos Fujimori, Alan, Toledo, Humala, Kuchinski terminaron apartando al movimiento campesino de toda decisión. Y peor aun, provocando la desactivación de los principales organismos campesinos autónomos.

 

Aumentaban el crédito agrario si y solo si había crisis agudas. Destinaban más inversión solo ante un desastre en alguna cuenca o centro poblado. El Estado otorgaba como favor un mayor apoyo técnico cuando visitaba algún ministro la zona. Mientras los grupos de poder agroexportador tenían prioridad.

 

Siempre se daban las decisiones políticas rurales e inversiones rurales de arriba abajo. Se destinaba en infraestructura local, si y solo si, ayudaba a una minera o sobraba algo de la construcción de las grandes irrigaciones para capitalistas agrícolas. Para la gran masa de comunidades andinas y amazónicas crearon las lamadas Juntas de regantes: artificiales, impuestas y entes burocráticos que dejan de lado a las comunidades y organizaciones campesinas. LA RESPUESTA NACIONAL NO SE HIZO ESPERAR.

 

El campesinado dijo un NO ROTUNDO a este estado de cosas. No mas dadivas ni paternalismo. ¡¡¡O Gobernamos o nos siguen gobernando!!!. No creyeron en las palabras del Fujimorismo que ofrecía 10,000 soles para microempresas y otros 10,000 por bono oxígeno y 40% del canon a las familias de las  comunidades de zonas mineras.  SU VOTO FUE CONTRA LAS DADIVAS.

 

El movimiento campesino, los andes y amazónicos pusieron a Castillo en Palacio NO para que otorgue más créditos agrícolas solamente sino para que ser protagonistas del destino, monto, orientación, fiscalización y sea parte de un proyecto común en microcuenca o centro poblado. No se trata de fortalecer el individualismo y estimular la parcelación. Eso no es reforma, es continuar la contrareforma. Si algo ha caracterizado las políticas agrarias de este tipo ha sido la de actuar al margen de una visión territorial y su norte de desarrollo. Cada acción ha desmembrado el acuerdo democrático y la ruta local de desarrollo. Cada acción estatal ha impedido la organización productiva y el fortalecimiento y unidad de las comunidades campesinas o cooperativas allí donde existiera en un distrito rural. Cada acción del Estado ha pugnado por desbaratar cada intento de organización democrática local.

 

El movimiento campesino, los andes y amazónicos pusieron a Castillo en Palacio no para recibir más beneficios de arriba abajo repitiendo viejos esquemas de transferencia tecnológica, insumos, semillas o fertilizantes ajena a la demanda real y hasta contradictorios al ambiente.

 

El movimiento campesino, los andes y amazónicos pusieron a Castillo en Palacio no solo para aumentar los presupuestos para las zonas rurales sino para que el campesino asuma decisiones a nivel del centro poblado o distrito rural y que construya, defina sus proyectos comunales e intercomunales por microcuencas. El Estado es del pueblo no de los funcionarios ni de las autoridades.

 

Si en algo se ha caracterizado la política agraria pasada ha sido de regalar, proveer, facilitar, pero en la perspectiva de dividir, individualizar, romper las comunidades, provocar conflictos de tierras, quebrar su autoridad y mercantilizar las tierras. Todas las políticas administrativas de “apoyo” al campesino ha terminado debilitando las ligas agrarias, las federaciones agrarias y sindicatos campesinos llegando a atacar al núcleo de la organización andina: la comunidad campesina.

 

El movimiento campesino, los andes y amazónicos pusieron a Castillo en Palacio para recuperar capacidad de organización productiva y social y su fuerza unitaria amenazada por décadas y tener protagonismo en el desarrollo rural integral. No para recibir mas regalos del Estado, sino para definir y producir los proyectos de vida y del desarrollo rural.

 

El movimiento campesino, los andes y amazónicos pusieron a Castillo en Palacio para encarar su futuro y el buen vivir basado en la real que conocen, en su experiencia de vida, en la situación de la microcuenca y con todos los actores sociales, sin distinción y en todos los aspectos de la vida: Salud, educación, seguridad, producción agrícola, mercadeo, infraestructura, etc.

 

El movimiento campesino, los andes y amazónicos pusieron a Castillo en Palacio para edificar el Estado en cada parte del territorio que nos toca habitar, vivir y producir. Cada territorio humano está decidido a actuar como un núcleo del nuevo Estado democrático popular. Ejercer la democracia participativa plenamente, que era el sueño del proceso revolucionario de 1968.

 

La nueva reforma agraria no es pues reformar el agro y aumentar los beneficios al campesinado o agricultor familiar. No se trata de seguir considerando al campesino como “objeto” al que hay que apoyarlo, modernizarlo y entrenarlo para que sobreviva. Se trata de básicamente de fortalecer la comunidades y asociaciones de productores. Que ellos protagonicen, con autonomía, la transformación de la vida en el campo y por tanto del pais. Sabrán hacer de las zonas rurales, sin ninguna duda, un hermoso lugar de vida, de transformación productiva incesante y creativa, regenerando la cuenca y la cultura generada a sus pies. Podrán lograr una producción agrícola rentable tanto para la seguridad alimentaria nacional como para satisfacer la demanda mundial. En fin, un lugar del buen vivir.

1 Comment

  • Luis Sanchez,
    13 septiembre, 2021

    Valiosa crítica al camino meramente asistencialista

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