𝗣𝗔𝗖𝗧𝗢 𝗣𝗘𝗥𝗨: 𝗖𝗢𝗡𝗙𝗜𝗘𝗣 𝗚𝗔𝗡𝗔,𝗘𝗟 𝗣𝗨𝗘𝗕𝗟𝗢 𝗣𝗔𝗚𝗔

𝗣𝗔𝗖𝗧𝗢 𝗣𝗘𝗥𝗨: 𝗖𝗢𝗡𝗙𝗜𝗘𝗣 𝗚𝗔𝗡𝗔,𝗘𝗟 𝗣𝗨𝗘𝗕𝗟𝗢 𝗣𝗔𝗚𝗔

Vicente Otta, sociologoVicente Otta

 

“No pidas tanto que te lo pueden conceder” En su ingenio y sabiduría sin par, el pueblo usa esta expresión cuando obtener lo que tanto se desea, resulta perjudicial para quien tanto lo pide.

 

Destapado el escándalo de los enjuagues PPK-Kenji para indultar a Fujimori a cambio de darle estabilidad a su gobierno y tapar su dolosa participación con Odebrecht, Martín Vizcarra y César Villanueva, conspiran con Keiko para vacar a PPK y hacerse del sillón de Pizarro. Y finalmente logran cumplir el sueño de Vizcarra. Se instala en la casa de Pizarro.

 

Por supuesto que él ni nadie podían imaginar que la maldición del cambio climático, en forma de Covid-19, se abatía sobre el planeta.

 

Declaratoria de emergencia o poner la carreta delante de los bueyes

 

Con más apuro que plan, el gobierno decreta el estado de emergencia el 15 de marzo, cierre de fronteras y cuarentena en todo el país.

 

El problema y, grave, por cierto, es que no tenía un plan de contingencia. Es lo que se llama poner la carreta delante de los bueyes, estando cuesta abajo. Craso error que va a producir un terrible y desastroso resultado de la pandemia.

 

Carecían de data sobre los pobres: cuantos son, donde están, como llegar a ellos, etc.; no tenían evaluación del personal sanitario y logística: médicos por especialidad, enfermeras, hospitales y su equipamiento, etc.; faltos de equipos de protección personal (EPP). En otras palabras, declara estado de guerra (expresión rimbombante que infla el ego presidencial) sin saber la potencia del enemigo y desconociendo completamente sus recursos humanos, logísticos y técnicos.

Resultado de la improvisación: entregan bonos solo a la tercera parte de los pobres, factor principal del fracaso de la cuarentena.

Los pobres salen a las calles a buscar el pan día a día. Del otro lado, decenas de personal sanitario muere y centenares infectados.

Los 200 mil peruanos (Los caminantes) que salen de Lima a sus pueblos huyendo del hambre, se convierten en involuntarios focos de contagio, son parte de ese 70% de pobres que no recibe bono alguno.

 

El gobierno del señor Vizcarra, en lo único que logró cierta eficacia es en la sistemática campaña de desinformación.

 

Desde el primer día de sus mensajes televisados, dijo mentira tras mentira. Que había suficientes salas UCI, que ya habían comprado más camas y respiradores mecánicos, que habían pruebas para los exámenes etc. Pura falsedad.

Mentiras acompañadas de psicosociales sobre pobladores que agredían a la policía y militares, de gente corriendo enloquecida tras camiones de cerveza etc.

 

Estas imagines fabricadas le servía para justificar el toque de queda y responsabilizar a la población de la expansión de la pandemia. Esta manipulación ha sido tan potente que todavía hay gente que sigue creyendo que los responsables son los propios muertos y enfermos.

 

Muertes y contagios, productos de la pésima gestión gubernamental. La debacle es tan grande a estas alturas, que ha eliminado la presencia diaria de Vizcarra en los televisores y el 85% de aprobación que semanalmente le otorgaban las encuestas por encargo.

 

Vizcarra y el ex. Premier Cevallos mutaron en avestruces. Metieron la cabeza en la arena y fabricaron cifras a voluntad. Cuando publicaciones internacionales como el New York Times o Financial Times emitieron cifras reales de muertos e infectados por el covid-19, a los 100 días de emergencia, empezaron a “sincerar” las cifras. A corregir el “desfase”. La información cambia de 9 mil muertes a 20 mil y, en las últimas dos semanas se sinceran a 50 mil. La manipulación de cifras ha sido grosera y escandalosa durante los 100 primeros días de la pandemia y de mensajes de Vizcarra.

 

Un verdadero escándalo.

 

Esconder cifras reales y mostrar solo lo que conviene constituye uno de los peores errores que se puede cometer en la gestión de una crisis. Porque te impide calibrar la magnitud del problema y, por consiguiente, las respuestas que deben adoptarse; además de generar falsa confianza en la población.

 

Este escenario trucho ha formado una oscura nube de la que Vizcarra no quiere bajar. Ha terminado creyendo sus propias mentiras ¡satisfecho y complacido, cree estar haciendo una buena gestión!

 

Incapacidad de gestión comprobada

 

Hay actos y gestos que definen el carácter de una persona. En diciembre del 2018, ya en la presidencia, Vizcarra, en una entrevista a la periodista Mónica Delta, promete que en un año construirá 1000 colegios y 80 hospitales y centros de salud. La periodista, para convencerse de que no está escuchando mal, reitera la pregunta, y Vizcarra, muy suelto de huesos y rotundo reafirma su promesa. A finales del 2019 no se habían construido colegios ni hospitales. Si hubiese construido siquiera el 10% de lo que prometió en diciembre del 2018, muchas vidas podrían haberse salvado. Ni un leve rubor aparece en su rostro ante tamaña mentira y daño ocasionado.

El catastrófico efecto del fenómeno El Niño en el norte del Perú, en enero-febrero del año 2017, destruyó no solo infraestructura agrícola y de riego, también lo hizo en las ciudades. Desde agosto- del 2017 se cuenta con un presupuesto de 25 mil millones de soles, a pesar del cual se ha hecho poco o nada por su reconstrucción. Es uno de los factores que facilitó la propagación del virus en esas regiones, pues los hospitales no se habían construido ni rehabilitado y parte de las instalaciones de agua y desagüe seguían dañados. La versión del gobierno fue: ¡la población irresponsable no asume las medidas de emergencia dictada por el ejecutivo!

Ante ambos casos de flagrante y contundente muestras de ineficacia e indolencia, Vizcarra no ha sido capaz de dar una explicación o expresar alguna autocritica, por el contrario, sigue ufano y soberbio ofreciendo nuevas y mayores obras.

 

El modelo y la estructura, como argumento para defender a Vizcarra

 

Los defensores de la gestión de Vizcarra tienen como argumento: “mucho de los problemas son heredados, estructurales, no se le puede pedir más…” y cosas por el estilo. En verdad, es una falacia. Lo heredado de los últimos 30 años, en generalizada versión de los promotores del modelo vigente, es el extraordinario crecimiento económico del país, entre el 5 y el 10% hasta el 2012, bonanza total. Tanto así que postulaban la incorporación del Perú a la OCDE, países desarrollados. Éramos considerados como exitoso resultado del modelo neoliberal. Que solo produjo enorme enriquecimiento de los más ricos mientras los pobres seguían igual de pobres.

Estado debilitado y carcomido por la corrupción, políticas sociales insuficientes y menos protección laboral. Este es el resultado de 30 años de bonanza neoliberal. La crisis sanitaria lo que ha hecho es desnudar el espejismo de “La marca Perú”.

Vizcarra forma parte de este ciclo del modelo neoliberal. Llega del brazo de PPK y Mercedes Araoz, conspicuos representantes de la gran empresa. ¿En qué se sustenta este modelo? pues en la Constitución fujimorista de 1993. Es la madre del cordero. Por eso, ninguno de los que habla sobre este desmadre de gestión de la pandemia, cuestiona la constitución que le da origen. “Los males estructurales es la responsable”, “Vizcarra es víctima del Covid y de las estructuras”. Poca duda cabe de que la campaña gobiernista de desinformación ha sido efectiva.

 

El Pacto Perú es el pacto con la CONFIEP

Una de sus nuevas y efectistas promesas del 28 de julio, es el denominado Pacto Perú, la pretendida coordinación con las diversas fuerzas políticas buscando gobernabilidad. Es el rol que nominalmente cumple el llamado Acuerdo Nacional, ente consultivo que cada vez que un presidente quiere presentar una foto con aires de demócrata posa con los integrantes de este organismo. Es una muestra más de su falsedad y cinismo. Tanto porque ya existe el AN como porque el pacto que ofrece ya está vigente y operante. Es el pacto servil con la CONFIEP

60 mil millones de soles para Reactiva Perú, que han ido a los bancos, AFPs y grandes empresas, es de hecho un pacto servil con la CONFIEP, si a esto se suma la incorporación de Pedro Cateriano como Primer Ministro, el pacto del gobierno con la gran empresa y los bancos está sellado. Cateriano es un declarado militante neoliberal, un operador orgánico del gran empresariado desde la época del FREDEMO, del cual fue diputado en 1990. Operador de Vargas Llosa (vocero de oficio del neoliberalismo a nivel mundial) que lo coloca como premier de Ollanta Humala para garantizar la aplicación de la Hoja de Ruta conservadora, con el que Ollanta gobierna tras deshacerse del programa de la Gran Transformación.

En resumidas cuentas, el Pacto Perú ya está suscrito y en ejecución, es el pacto con la CONFIEP. Urge cambiar a la madre del cordero, nueva constitución.

 

El 70% de informalidad, que se nombra cada vez que se quiere hablar de pobreza, desorden o emprendimiento y creatividad popular, evidenciado en Pymes, Gamarra o Villa el Salvador, recibe 500 millones de soles de los 60 mil millones de Reactiva Perú. Si, ha leído bien, 500 millones de soles, el 08.33% del total. Los bancos, grandes empresas y AFPs, se llevan 59, 500 millones. Han compensado toda su pérdida por adelantado con la astronómica cifra recibida. Son los pocos que salen ganando de esta desgracia.

La asimétrica y perversa distribución del inmenso costo de esta crisis solo se explica por el egoísmo y codicia que la cultura neoliberal ha exacerbado en los 30 últimos años, reforzando un sentido común que proviene de la dominación oligárquica, de los 200 años republicanos. Los indios y cholos siguen siendo considerados como ciudadanos de segunda categoría, menos gente que el resto.

No es posible otra explicación del brutal costo que se les asigna al pueblo y los trabajadores. No existe país en el mundo en que se esté produciendo una distribución tan inequitativa y perversa.

Es inadmisible pretender lavarles la cara a los causantes del desastre y sus consecuencias, tampoco se trata de sugerir míseros paliativos: algo más de dinero por bono o cosas por el estilo.

La salida realmente justa es que el costo de la crisis sea asumido por todos, y con responsabilidad mayor de los tienen más. Es imprescindible que sea la comunidad nacional quien encare este costo. Hay que rechazar la política que aplica Vizcarra en la gestión de la crisis, especialmente la del costo de esta crisis.

Cobranza inmediata de las deudas tributarias (25 mil millones de soles aproximadamente) impuesto extraordinario a la riqueza, bono efectivo de un salario mínimo por familia pobre durante los próximos 5 meses.

Esta opción implica el cuestionamiento abierto del sentido común de individualismo exacerbado instalado en los últimos 30 años y el cambio de la constitución fujimorista que lo sustenta.

Luchar por una nueva constitución que tomando como base la de 1979, profundice su sentido democrático pluricultural y ambientalista, de cara al siglo XXI.

Hacer de este bicentenario un reencuentro con la promesa incumplida de la independencia: un verdadero Estado Republicano

Escribe un Comentario