Referendos, plebiscitos y engaños

Referendos, plebiscitos y engaños

Héctor Béjar

 

Hace tiempo que el pueblo peruano viene reclamando que se vayan todos.

 

Es una forma de exigir que se abandone el corrupto sistema neoliberal, económico y político, que fue instaurado por la fuerza por el golpe de 1992.

 

El presidente Vizcarra ha respondido al reclamo popular convocando a un Referéndum para reformar la Constitución.

 

ALGO DE HISTORIA

 

En 1804, el pueblo autorizó al Cónsul Vitalicio Napoleón Bonaparte, a convertirse en Emperador de los Franceses. La revolución cedió paso al Imperio.

 

La unidad italiana se inició legalmente con el plebiscito de Lombardía en 1848.

 

En 1850, el sobrino de Napoleón Bonaparte legitimó su golpe de estado mediante un plebiscito que lo convirtió en Napoleón III hasta su derrota por Prusia en 1870 y la proclamación de la Comuna de París, el primer estado proletario de 1871.

 

Producida la primera guerra mundial, el Tratado de Versalles de 1919 dio al plebiscito el carácter de mera fórmula que ratifique las ambiciones de las potencias vencedoras.

 

Después de la segunda guerra mundial, en el plebiscito de mayo de 1946, los italianos optaron por la república y descartaron la monarquía.

 

En el plebiscito del 5 de octubre de 1988, el pueblo chileno opinó que Pinochet no debía seguir en el poder.

 

La revolución bolivariana liderada por Hugo Chávez y Nicolás Maduro, usó el referéndum para convocar a la discusión de una nueva Constitución en 1999. La derecha quiso hacerlo infructuosamente en 2017 y el gobierno llamó a elegir una Asamblea Constituyente el mismo año.

 

REFERENDOS Y PLEBISCITOS EN EL PERÚ

 

El Tratado de 1883 entre Chile y el Perú, disponía que las provincias de Tacna y Arica quedarían en posesión de Chile durante diez años. Expirado este plazo, un plebiscito decidiría si estas provincias quedarían bajo el dominio y soberanía de Chile o del Perú. El perdedor del plebiscito recibiría una indemnización de 10 millones de pesos chilenos de plata o soles peruanos de igual ley y peso.

 

A pesar de los esfuerzos de Santiago por chilenizar las provincias cautivas,

la  población siguió siendo férreamente peruana.

 

El plebiscito nunca se realizó.

 

Estados Unidos pidió a los países de América, en abril de 1917, que definieran su posición en la guerra mundial 1914 – 1918. Perú se declaró aliado de EEUU. Chile era neutral desde 1914. Estados Unidos simpatizaba más con el Perú aliado y manifestó su intención de intervenir.

 

El 3 de junio de 1929, representantes del Perú y Chile firmaron el Tratado por el cual se dividió la pertenencia de las provincias disputadas: Tacna para el Perú y Arica para Chile.

 

Luego de su autogolpe de abril de 1919, el presidente Augusto B. Leguía convocó a dos procesos para justificarlo: elección de parlamentarios y un referéndum para una reforma constitucional. Los procesos culminaron en la Constitución de 1920.

Asesinado Luis Sánchez Cerro, Óscar Benavides convocó a un plebiscito para alargar su período presidencial a seis años. Las reformas constitucionales que propuso fueron aprobadas en el plebiscito del 18 de junio de 1939 por un 88% de la población.

 

En la consulta popular de 1991, los ciudadanos del departamento de San Martín optaron por separarse de La Libertad en el proceso de regionalización.

 

El domingo 31 octubre de 1993, los peruanos aprobaron la Constitución presentada por el Congreso Constituyente Democrático convocado por Fujimori bajo presión internacional, con 52,33% de los votos válidos. Hubo tres millones de abstenciones y denuncias de fraude.

 

 

El 30 de octubre del 2005, el gobierno de Toledo preguntó sobre la creación de macro regiones. Más de 7 millones rechazaron este planteamiento.

 

El domingo 3 de octubre de 2010, los peruanos opinaron que se debía devolver el dinero que los trabajadores aportaron al Fondo Nacional de Vivienda, FONAVI, con el 66,47% de los votos válidos, mientras que el NO obtuvo 33.52%. Asistieron a esta consulta más 13 millones de personas.

 

REFERÉNDUM Y PLEBISCITO

 

Hay pocas diferencias entre referéndum y plebiscito. Para Maurice Duverguer en Instituciones políticas y derecho constitucional, se llama plebiscito al voto de confianza en un hombre o en una situación, se llama referéndum a la aprobación o el rechazo de un texto.

 

¿Y AHORA?

 

Hemos tenido un referéndum más con el objetivo de combatir la corrupción, pero ninguno de los proyectos planteados tiene relación directa con esa tarea.

 

Si se quisiera combatir realmente la corrupción se habría tenido que someter al voto las siguientes preguntas:

 

Esas serían las preguntas coherentes con la lucha anticorrupción. Lo demás es una estratagema para salir del paso.

 

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