REFERENDUM OFICIAL: “MAL MENOR” o “BIEN MÍNIMO”

REFERENDUM OFICIAL: “MAL MENOR” o “BIEN MÍNIMO”

Por: Jorge Perazzo

La mayoría de la población decidirá su voto a última hora. Casi a pie de urna. Hay un sinsabor que los intriga.

La opción SI-SI-SI-NO es la opción del gobierno que tiene mayoría según las encuestas. Por su parte Fuerza Popular y el APRA optan por el SI-SI-SI-SI tal como lo aprobaron. Pero se avergüenzan de hacer campaña. Saben que le pusieron su trampa para tener ventajas propias, reeleccionistas.

En minoría, pero con mucho entusiasmo, algunos optan por el NO-NO-NO-NO.   Lo justifican Rafael Rey, Federico Salazar y otros liberales a ultranza sencillamente porque no quieren mover ni una coma de la Constitución que ha consagrado su ideario neo liberal. La quieren petrificar y cualquier enmienda es sacrilegio.

El origen de fondo del Referéndum es dar una solución política a la corrupción en el Perú generalizada en la esfera política y jurídica. Estas reformas implican reformas de carácter constitucional.

La mayoría fuji-aprista se resistía a dichas reformas políticas y jurídicas y el Gobierno no podía hacerlas por sí mismo. El referéndum podía resolver el impasse y lo lanzó Vizcarra generando una aceptación mayoritaria de la población que ya estaba movilizada apenas aparecieron los primeros audios de la corrupción  y se realizaron varias marchas en todas las regiones.

Inmediatamente de la propuesta de enmiendas constitucionales del Presidente Vizcarra, los Colegios profesionales tomaron la iniciativa de realizar la misma solicitando los planillones a la ONPE la misma que les fue demorada y negada aun después de un plantón que realizaron los Decanos de los Colegios Profesionales en la propia sede de la ONPE. Más tarde, se sumaron al referéndum oficial organizado por la ONPE asumiendo la opción SI-SI-SI-NO y llamando a preservar el Comité Ciudadano por el Referéndum en las bases regionales que se constituyeron.

Una nueva correlación de fuerzas sociales se abrió en el Perú con el 95% de la población que rechazaban el comportamiento corrupto de funcionarios del más alto nivel político y jurídico. Por primera vez, en muchos años de hegemonía de la derecha, una multitud cuestionaba no solamente la corrupción misma sino también la propia Constitución Fujimorista del 93. Y Vizcarra tomó la iniciativa de reformarla.

Vizcarra capitalizó así la corriente social anti-establishment generando creciente adhesión a su desempeño casi hasta 70% de aprobación. La población, en todas las regiones y apenas aparecidos los audios de la corrupción, realizó importantes y masivas marchas en cada capital de región manteniéndose activas en las calles, redes, asambleas y  conversatorios. Las propias fuerzas políticas de izquierda empiezan a resurgir sorprendidas por el agitado ambiente político existente.  Todo ello empezó, sin embargo, a perder dinamismo centrándose en el Referéndum propuesto oficialmente.

¿Puede el Referéndum oficial satisfacer las expectativas de la población? Las exigencias por castigar la inmoralidad en las altas esferas políticas y jurídicas no solo han devenido en propuestas radicales como “cierren el Congreso YA” sino también en exigencias de reformas constitucionales que Vizcarra se vio obligado a proponer. Esto no es un hecho cualquiera. Hasta personalidades poco cuestionadas moralmente y nada izquierdistas recomendaron enmiendas constitucionales y pusieron contra la pared al Congreso fujimorista con las enmiendas en mesa.

DESPUES DEL REFERENDUM ¿QUE?

Este conflicto entre Gobierno y la mayoría del Congreso marcará los próximos tres años en torno a lo que defina el Referéndum. Para empezar la mayoría FP-APRA seguirá con el control del Congreso hasta 2021. No habrá cambios de su comportamiento así baje a cero su aprobación popular o se fraccionen en camarillas. Más inmunidad y blindajes mutuos es esperado exagerando a su favor las reglas del debido proceso y la presunción de inocencia. Eliminar a los Carhuanchos y a los Pérez o acusándolos de “criminalizar la política” puede suceder, como ya lo están pregonando.

Este Congreso no ha sido capaz de ningún logro pro-país. Los próximos tres años serán peor. Nadie duda. Es esta mayoría fuji-aprista la que va a elaborar y aprobar las leyes post-Referendum. Lógicamente lo harán a su medida y en función a mantener el statu quo. Su norte será reciclarse y volver a las andadas seudo políticas incautando nuevamente a miles de votantes con nuevas frases que oculten su real propósito y basado en una millonaria propaganda electoral esta vez con billetes bancarizados, de acuerdo a Ley.

Pero algo más. Tampoco habrá una Reforma judicial real, garantizada. La nueva JUNTA Nacional de Justicia, los “reformadores”, serán nada menos que: el descalificado Fiscal Chavarry; el Defensor del Pueblo, que no es ni sombra de los anteriores; el Contralor General que no ve lo que pasa frente a narices; el Pdte. del TC que juega a dos caras; y el Pdte. del Poder Judicial que tiene la más baja aprobación popular. Ellos hacen mayoría y son los encargados de renovar la judicatura nacional, refrescar los nombramientos y rearmar el aparato judicial. Todos ellos han sido nombrados por esta mayoría fuji-aprista y penden de un hilo su remoción o censura.

Recuperar la esperanza y expectativas de la población solo es posible organizándose en Comités Ciudadanos por el Referéndum Popular en cada rincón del país para un Referendum Popular, una consulta nacional en dos líneas básicas anticorrupción: 1. expropiación de las empresas corruptas y evasoras tributarias y 2. Terminar con la inmunidad y aprobar la revocación de funcionarios incluido el Presidente de la República.

Un nuevo Estado Nacional requiere sin duda cambios básicos constitucionales más profundos que los mencionados pero se puede empezar a ese norte manteniendo y potenciando las expectativas actuales de millones de peruanos que han sido golpeados en sus bolsillos por la corrupción (10% del Ppto.) y sobre todo dañados en su moral y orgullo. Está latente este estado emocional y lo será en los próximos años. Pero un vacío de liderazgo, hoy o tarde, lo ralentiza y termina apagándo los entusiasmos de cambio y se genera nueva frustración popular. A la larga, facilita la recuperación de viejos o renovados liderazgos, los mismos que siempre han alentado la subordinación del Estado y defendiendo la Constitución del 93 que ha sido la fuente ideologica del actual descalabro político y moral.

VER LAS LEYES QUE SE APROBARÍAN CON EL REFERENDUM

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