TORRE TAGLE

TORRE TAGLE

Héctor Béjar

 

Nunca la Cancillería peruana mostró tener un apelativo más adecuado: Torre Tagle.

El marqués José Bernardo de Tagle y Portocarrero fue el segundo presidente del Perú, después de otro marqués, José  Mariano de la Riva Agüero y Sánchez Boquete, que se hizo nombrar Gran Mariscal sin haber ganado una sola batalla.
Fuente: http://lalimaquesefue.blogspot.com/2011

(Antes de salir a sus funciones oficiales o a sus aventuras galantes, el Virrey da ordenes a su mayordomo. (Palacio Torre Tagle)

 

 

Torre Tagle se unió a la causa patriota al comienzo, conspiró, intrigó, logró ser presidente, pero cuando se enemistó con Bolívar, pidió perdón a la corona, se declaró súbdito del rey y acabó sus días trágicamente, enfermo de escorbuto, hambriento, arrepentido, obediente a José Ramón Rodil y Campillo, en el Real Felipe.

Con todo lo que significa su traición, aquel marqués tiene una historia comprensible en su tragedia. Hoy, doscientos años después, quienes ocupan su palacio, dejan que nuestra política exterior sea conducida por Mike Pompeo, el Rodil de hoy.

No tienen vergüenza. Obedeciendo a Pompeo, estuvieron asociados a Peña Nieto, el sobornado por el Chapo Guzmán con 100 millones de dólares, que miraba obediente hacia Washington mientras en su país asesinaban a 28,000 mexicanos como promedio anual, incluidos 130 políticos durante el último proceso electoral. Asociados con Juan Orlando Hernández, presidente de Honduras, la capital mundial del crimen, donde rige la ley de la mara Salvatrucha: me pagas cupos o mueres. A Iván Duque, presidente de Colombia, el país que ha dejado asesinar a más de 200 líderes sociales solo en 2018. A Mauricio Macri, que ha endeudado a su país en ¡327,000 millones de dólares! (a noviembre de 2018) y que vive de vender Argentina a los soyeros, los petroleros y el FMI. De Piñera, el comerciante que quiere vender la Araucania por encima de la voluntad de los mapuches, mejor no hablemos.

¿Quién puede ser apenas presentable en el denominado Grupo de Lima, para la mismísima OEA, el ministerio de colonias de los Estados Unidos, que vive del oro de Washington?

Me permito decir a mis amigos del mundo intelectual peruano: no duden. Hay que defender a Venezuela. Podemos tener miles de críticas contra el chavismo, pero ante una invasión como la que estos jeques latinoamericanos traman abiertamente para ensangrentar un país hermano, no puede haber vacilación. Los ingleses se las ingeniaron para impedir que el pronazi príncipe de Gales se convierta en rey, prohibieron al partido fascista y no dudaron en acompañar a Churchill, el conservador, cuando Hitler bombardeaba Londres. Nadie protestó cuando hubo racionamiento, hambre y muerte en Londres bajo Churchill, porque la patria bloqueada y castigada estaba primero. Hoy la Patria Grande debe estar primero en Venezuela y en Latinoamérica. Y hay que neutralizar y combatir en Lima a los vividores que se aprovecharon del corrupto régimen de los adecos y copeyanos cuando existió y que ahora quieren restaurarlo. Entre otorongos venezolanos y otorongos peruanos se entienden. Ambos detestados por sus respectivos pueblos. Allá ellos, allá ellos…como diría César Vallejo.

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